lunes, 19 de agosto de 2024
EXPERIENCIA de VOLUNTARIADO INTERNACIONAL en el HOGAR “CASA MAÍN” de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia)
sábado, 19 de agosto de 2023
MI VOLUNTARIADO EN EL CHACO
Para mi el voluntariado en Paraguay ha significado mucho. En primer lugar, ha sido una oportunidad para sumergirme en una cultura vibrante y diversa con mucho aprendizaje respecto a las tradiciones, el idioma y la gente.
En segundo lugar , a nivel personal experimenté una inmensa alegría al contribuir al desarrollo de la comunidad a través de los niños donde enseñe mucho pero, me enseñaron más ellos aunque no se diesen cuenta
Por último , decir que como aspecto negativo he de destacar que el tiempo de adaptación fue duro e intenso pero como fui con una buena amiga se me hizo todo más ameno y divertido
Gloria Navarro
martes, 24 de julio de 2018
VOLUNTARIADO EN CASA MAIN 2018
Los aeropuertos- aviones son lugares fríos, impersonales, pero dan un tiempo precioso. Esas horas sirven para leer, dormir, pensar y escribir. A pesar d la rapidez d los viajes actuales, el avión sirve para cambiar la cabeza del hogar casa Main- Bolivia a Huesca.
Ha sido un mes rodeada d 85 niñas, 9 sores, 5 voluntarios, 4 educadoras y 1 cocinera.
¿Qué se hace en un mes d voluntariado?
No se que decir. Poco y muy diverso. Matemáticas , divisiones, sumas y ecuaciones de 2º grado, hacer cubos y pirámides de cartulina, ayudar con las tareas del cole, ir a misa, rezar el rosario, jugar a un bingo de animales, llevar a las niñas al cole, jugar al fútbol, jugar al UNO, hacer pulseras, jugar a la pelota quemada ( balón prisionero), bailar, reír, correr…
Conocer a Pepa, una niña que con 12 años, va a 1º de primaria, tiene una discapacidad por los golpes que de pequeña recibió en la cabeza. Y a Lola que vendía chicles en un cruce de carreteras y ahora con 6 años está en el hogar, en la misma clase que Pepa y muy contenta con aprender.
Compartir el día a día, vivir y ya; algo que a veces se nos olvida en este considerado el primer mundo.
Feliz inicio de curso.
ACP
martes, 19 de junio de 2018
DESPEDIDA DE TEGUCIGALPA
Ayer me despedí de los muchachos y muchachas, como balance de la experiencia creo que me ha aportado a mí más que a los chicos. He visto y vivido situaciones que en España por suerte no se viven, te das cuenta de otras realidades y de que hay gente que pese a todo las afronta como si día a día.
En estas semanas hemos seguido con los chicos jugando, ayudando y animando que a muchos les hace falta. Junto al chico que se quería suicidar porque su madre le decía que no le quería y que mejor no hubiera nacido; otra chica salió del hogar hacia los servicios sociales porque detuvieron al padrastro por abusos, con lo que está la abuela luchando por la patria potestad y que vuelva al hogar.
Muchas de estas situaciones (que son muchas más) quedan fuera de nuestro control, al chico le intenté orientar y darle un propósito, cosa que creo que surtió efecto.
Como ya sabíamos es poco lo que podemos hacer, pero así mejoramos la situación de estos chicos y de Honduras un poquito más, aunque falte mucho por lograr.
La foto esta movida y la calidad podría mejorarse, pero creo que refleja mejor lo que es estar con estos chicos, como estar rodeado de aguas revueltas pero pese a todo con una sonrisa.
Solo agradeceros la formación y la oportunidad que nos habéis brindado para querer hacer un mundo mejor.
martes, 12 de junio de 2018
Continua el voluntariado en Tegucigalpa (Honduras)
Han sido unas semanas más light, en primer lugar porque los chicos estuvieron de vacaciones durante una semana y aprovechamos Eduardo y yo a hacer excursiones con otros salesianos a playas y otros sitios pintorescos de Honduras.
Esta semana, no se ha hecho dura la vuelta de los chicos pero si que se nota que, tras un mes, yo empiezo a ser parte de la rutina como un educador más, lo cual tiene su parte positiva en el plano afectivo y su parte negativa en el exceso de confianza que algunos cogen. Esta semana que viene llegan la sobrina de Eduardo y su amiga con lo que habrá un cambio de dinámica ya con más voluntarios con los que repartirnos el trabajo.
Los niños como ya te conté tienen todo tipo de situaciones que luego se trasladan al hogar – unos nos robaron, otro ha manifestado que se quería suicidar y otros que tienen muchos problemas por detrás -, hago frente a estas situaciones como se puede.
Esta semana también nos vino otro contenedor de Canadá que tuvimos que descargar, tuvimos venta con la gente del barrio para ayudarles y dimos becas que son ayudas gratuitas a las familias; lo cual ha conllevado mucho trabajo. En mi tiempo libre, preparo algo para los chicos, estudio, leo o me pongo al día con la gente de España.
Javier
Dos primeras semanas en Honduras
Tras el largo viaje que ha sido llegar hasta Tegucigalpa, ya me incorporé al trabajo con los chicos, son unos 30 en total que se quedan en el hogar entre semana y les ayudamos en el día a día y luego los fines de semana se van con sus padres, tíos o abuelos (según la situación familiar de cada uno).
Yo me encargo de estar con ellos, jugar con ellos, instalar programas educativos en los ordenadores y ayudarles en las tareas de la escuela. También ayudo en el hogar y en la organización de la bodega, ya que cada dos semanas llega un cargamento de Canadá con multitud de cosas que vendemos dos veces a la semana o se lo damos en forma de becas a las familias.
En el tiempo libre, estudio para un examen que tengo en agosto o vamos de excursión a algún sitio o visitamos a alguien en su casa. La gente por lo general es muy alegre y despreocupada, y el ambiente aunque con bastante pobreza no he sentido la inseguridad que esperaba, aunque si que he visto bastantes armas y militares, será que no he ido por los barrios de las maras.
Con los chicos hay situaciones de todo tipo, con familiares en la cárcel, muertos, en la prostitución o en las drogas; sin embargo, por lo general, a los educadores nos respetan y nos muestran cariño que es lo que necesitan. Entre ellos muchas veces se pelean y se insultan, y ha habido alguno que ha mostrado su intención de suicidarse, todo por el ambiente en el que viven en su casa.
Con todo, la experiencia muy buena, lo peor están siendo los mosquitos y el quemado que me he llevado de un día de piscina que no me deja ni dormir. Esta semana que viene, los chicos tienen vacaciones así que nos vamos un día a la playa y luego por la zona de Tegucigalpa a conocer un poco con los salesianos.
En las fotos se ve un campo de fútbol de al lado de la casa, como veréis todas las casas son muy humildes, al estilo de las favelas; y los chicos mientras estoy con ellos en la sala de ordenadores.
lunes, 12 de junio de 2017
“El mejor mes de mi vida” (en Mozambique)
retratar con palabras las experiencias que he tenido y describir sin quedarme corta a las personas
tan maravillosas que he conocido.
Me llamo Cristina y este verano (2017) he estado 32 días en Maputo, Mozambique.
Llegué un caluroso, pese a ser invierno, día 12 de julio y ya en el aeropuerto nos estaban
esperando las que más adelante se convertirían en mi segunda familia, Irmã Orsolina, la directora
de la casa, e irmã Emilia, la directora de la Escuela Dom Bosco de Infulene. No hay mayor alegría
que llegar nerviosa a tu primera vez en África y que te reciban con tanto amor y hospitalidad.
En mi caso no iba sola, me fui con un amigo, y nada más llegar nos enseñaron nuestros
cuartos y nos presentaron a Tommaso, otro voluntario italiano que llevaba ahí un par de días y a
las demás hermanas de la casa; irmã Digna, irmã Anna y Atalia, una novicia de mi edad que
estaba ahí por un mes. Fue increíble como nada más bajar del coche, todos los alumnos de la
escuela se agolparon a nuestro alrededor y empezaron a cantarnos una canción de bienvenida, a
abrazarnos y a preguntarnos cosas. Pese a la limitación que pensamos podía ser el portugués, no
hubo ningún problema y nos entendíamos perfectamente.
Durante la primera semana nuestras labores fueron ayudar en lo que pudiésemos por las
mañanas en la casa de las hermanas y en la escuela – en mi caso fue estar con Atalia preparando
las decoraciones para la fiesta de los 60 años de vida religiosa de irmã Orsolina – y por las tardes
teníamos dos horas de oratorio. Era maravilloso ver llegar a todos esos niños, queriendo
conocerte y queriendo tan solo pasárselo bien. En este caso los niños del oratorio eran niños del
barrio, algunos alumnos y de edades entre los 3 y los 16 años aproximadamente. Yo siempre me
quedaba con los más pequeños y con los que quisieran colorear, saltar a la comba, jugar en los
columpios, etc. Eran probablemente las horas más felices de mi día y lamentaba cuando había
que reunirlos para rezar porque se tenían que volver a sus hogares.
El oratorio duró dos semanas de lunes a domingo, menos los sábados que era nuestro día
libre para visitar la ciudad o ir a donde quisiésemos.
Cuando llegamos tuvimos la gran suerte de poder asistir al festival de fin de curso del
colegio, porque les daban las vacaciones esa misma semana. Era muy divertido ver los bailes y
canciones que habían preparado todos los niños por su cuenta en honor a los profesores y a la
escuela.
Los domingos íbamos a misa con las hermanas y era genial, la misa se desarrollaba en
dos idiomas, portugués y shangana, su dialecto, y estaba llena de canciones y música.
Ya la segunda y la tercera semana comenzamos las “actividades de férias” (clases de
vacaciones). Eran todas las mañanas de lunes a viernes y en mi caso daba “Iniciación a la lectura
y la escritura”, obviamente en portugués. Cuando me lo dijeron me asusté un poco por no saber
yo perfectamente portugués, pero al final fue fácil y con su esfuerzo era fácil hacer de todos
(aunque no quita que, como todos los niños, fueran un poco gamberros). Mentiría si dijera que no
me dio muchísima pena cuando se acabaron las clases; ya me había enamorado de mis 18 niños
que reían, cantaban en español, intentaban mejorar su caligrafía o se esforzaban por leer, pero
siempre sacándome una sonrisa.
Por fin llegó la fiesta de irmã Orsolina, con ella su familia italiana, y fue una experiencia
increíble. Asistimos a una misa con el obispo, con todas las hermanas salesianas, las novicias y
toda la gente de la comunidad que después vinieron a la escuela a comer y disfrutar de una tarde
de actuaciones, de festejos y de felicidad. Todos íbamos vestidos con nuestras capulanas
especiales para la fiesta, yo on un vestido hecho especialmente para ello y que guardaré siempre,
y no podíamos evitar el sonreír en todo momento.
Cuando finalizó el día me tuve que despedir de Atalia, que volvía al noviciado, y de
Tommaso, que se iba a otra misión. Sin embargo la felicidad que sentíamos todos hacía que
supiésemos que eso no era un adiós.
La última semana tuvimos la suerte de que nos llevaron a Bilene, una playa paradisíaca al
este del país junto con irmã Orsolina y su familia. Fueron dos días muy entretenidos y conocimos
a unos niños de un orfanato que vivían en casa de las hermanas.
Pablo y yo pudimos recorrernos los demás días Maputo y conocer todos sus tesoros, como
la feria de artesanía, gastronomía y flores de la ciudad. Sin olvidar los viajes a los centros de
inmigración para prorrogar los visados que al final nos costaron una multa. Además ayudamos a
irmã Digna a usar ciertos programas de ordenador y preparamos nuestra fiesta de despedida que
íbamos a celebrar con los niños en el último oratorio que íbamos a estar.
Los niños lo pasaron genial, teníamos música, globos, pompas de jabón y muchos dibujos
que colorear; hubiera querido que esa tarde no terminara nunca.
Lamentablemente llegó el momento de volver y la cena de despedida. Pablo y yo hicimos
tortillas de patata y un bizcocho pero realmente es que todo es poco para agradecer a esas cuatro
hermanas todo lo que habían hecho por nosotros. No pude evitar que se me cayeran las lágrimas
por todo el amor que sentía por ellas, por su labor, por su país y por su comunidad. Sinceramente,
estaría loca si no las llevara para siempre en mi corazón.
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