viernes, 15 de marzo de 2013

Un paseo por Dilla (Etiopía)


Las pocas noticias e imágenes que llegan a España sobre Etiopía hacen referencia a hambrunas, conflictos, miserias, y, como mucho a algún gran atleta. Sin embargo, Etiopía es mucho más que eso, es un país de grandes contrastes, por la gran variedad de paisajes que ofrece su geografía de Norte a Sur, por la enorme riqueza histórica y cultural, y por lo diferente que es la gente, en sus rasgos y en su carácter, del resto de los países del África Subsahariana. El año pasado tuve la oportunidad de viajar allí a visitar en pocos días algunas de las muchas misiones que las Hermanas Salesianas tienen en el país. Mi viaje terminó en Dilla, una zona verde, frondosa y montañosa a 360 km al sur de la capital, Addis Abeba, donde se encuentra el centro de Salud Don Bosco, que las Hermanas gestionan desde el año 1986. Los servicios que se prestan allí desde entonces son: medicina general, atención pre-natal y postparto, laboratorio, inmunización, vacunación, etc, siempre a cargo de personal local especializado. Más 22.000 personas son atendidas anualmente, unas 85 personas cada día. Una de las actividades más importantes del centro es el Programa Nutricional, donde, entre otras actividades, se da atención sanitaria semanal a más de 100 bebés de 0 a 2 años y para los cuales se entregan leche y galletas nutritivas. Las tasas de mortalidad infantil que se registran en la zona de Dilla son más elevadas que las que corresponden a la media nacional de Etiopía, que ya son de por sí muy altas (127/1.000 para niños de menos de un año y 174/1.000 para niños de menos de 5 años). Una de las principales causas de muerte son las altas tasas de desnutrición aguda, crónica, y el estado de vulnerabilidad que presentan los niños y niñas, lo cual se ve empeorado por la falta de un acceso adecuado s servicios de salud y educación preventiva para adoptar estilos de vida saludables.
Es muy importante también el seguimiento que reciben las madres durante el embarazo, así como la formación en cuidados para los recién nacidos y los primeros meses de vida. Hasta este año no era posible atender partos en el centro, pero recientemente se ha convertido la sala de espera en una sala de partos, por lo que ahora las madres ya pueden acudir allí a dar a luz en condiciones de higiene y con personal cualificado, lo cual contribuirá a disminuir la mortalidad tanto de las madres como de sus hijos.
El hecho de que la situación de estos países y otros de la zona esté tan olvidada en los medios de comunicación, y el momento de mezcla de oportunidades y retos que allí se viven, hacen que tener la oportunidad de adentrarse en ellos, viviendo la dureza y austeridad del caluroso día a día, acompañada de personas que han dedicado su vida a éstos, tenga una “magia” especial que deja huella y anima a seguir trabajando cada día por tratar de apoyar las necesidades de sus poblaciones y a luchar para que se conozca su realidad y para que la escasa ayuda internacional que recibe se mantenga y aumente, en vez de desaparecer con la excusa de “nuestra crisis”, que hace que se olviden y endurezcan las verdaderas crisis a las que se enfrentan cada día millones de personas, en Etiopía y en todo el mundo.

Acabamos de iniciar un microproyecto de crowdfunding para la Clínica de Dilla. El crowdfunding es la cooperación colectiva, a través de muchas pequeñas aportaciones conseguimos lograr acciones significativas. Lo importante es que colaboremos muchos. Mas información en el siguiente enlace: http://colaboramas.org/ o http://www.madreselvaongd.net/


Beatriz Tavera (Técnico de proyectos África)











martes, 12 de marzo de 2013

Mis últimas semanas en India


Mis últimas semanas en India son…llenas de sentimientos, pensamientos, análisis... Pienso en cuando escribí “Mis primeras semanas en India” y parece hace una eternidad a la vez que me parece que pasó sólo hace un par de semanas, una sensación extraña de concepción del tiempo. Todas aquellas cosas que veía con ojos de principiante ahora son parte de mí día a día; comer con las manos, chicas vestidas con saris de chillones colores, ese sabor picante en la comida, monos por las calles, olor a jazmín de las flores de las chicas en el cabello…
Hablar de INDIA, para mí, es muy difícil. Puedo hablar de los lugares en los que he estado, pero no de todo un país con 28 estados en su interior cada uno con distintas realidades y dificultades. Así, puedo hablar de cuando estuve en Kanakakunnu, un pequeño pueblo en una zona de montaña en el estado de Kerala donde apenas hay población joven, ni contacto con las nuevas tecnologías, ni acceso al agua, donde el cielo es azul, respiras naturaleza y no hay basura por las calles. Me trae recuerdos de un lugar tranquilo, donde podía pasear por el campo y visitar a las familias que me invitaban a sus hogares a comer un poco de arroz con curry. Era como estar en la España de nuestros abuelos, en la que la gente trabaja en el campo y lleva una vida tranquila, con algunas tradiciones algo conservadoras y otras que no deberían perderse, vida de pueblo, al fin y al cabo. Pienso en Puthiyathura, un pequeño pueblo pesquero, en el que la playa está llena de basura y urracas, hay muchísimas población (tanto joven como anciana), donde por las tardes los chicos (y las guiris como yo), que no las chicas, pueden jugar al volleyball en la playa, donde a dos pasos tienes lugares llenos de turistas bañándose en el mar, donde disfrute del sol, la playa, el mar, la gente y la entrada a un nuevo año. 

Luego pienso en donde me encuentro ahora, Chennai, una gran ciudad, capital de estado de Tamil Nadu, con un tráfico loco, contaminación, nuevas tecnologías por todos los lados, ruido en las calles, gente que sabe hablar inglés y que tiene el tiempo muy ocupado en trabajar y otras cosas… ¡Nada que ver! Eso sí, cada lugar tiene su aquél y te enseña algo nuevo de este gran país con pequeños países en su interior.
Este país, que tanto me ha enseñado, está en un momento de plena transición, o así es como lo veo yo, en el que en las grandes ciudades empiezan a tomar conciencia de la igualdad de derechos entre mujeres y hombres, en el que quieren una educación primaria para todos y todas, etc. Aunque luego la realidad y el día a día es muy diferente según el lugar en el que vivas, si eres mujer u hombre, la casta a la que pertenezcas o la religión a las que seas devoto/a. En el caso de que vivas en un pueblo, no tendrás apenas acceso al agua, los problemas de sequía, por los menos en el sur de Tamil Nadu, estarán a la orden del día, donde los problemas de abuso sexual a niñas y mujeres siguen sucediendo quedando impunes los agresores, donde los hospitales a los que puedes acudir se encuentran a varios kilómetros y están abarrotados de gente sin suficiente personal para atender, donde en los colegios a los que llevar a tus hijos no tienen suficientes profesores para enseñar de forma adecuada a leer y a escribir a los 40 niños y niñas que tienen por clase (número impuesto por el gobierno) porque la realidad es que suele haber más…Y sin encima eres de una casta más baja (o los llamados dalits, los sin casta) y mujer ¡Apaga y vámonos! Seguramente estudiarás hasta los 15 años o así, durante tú proceso educativo serás menospreciada por algunos de tus compañeros y no tendrás apenas tiempo para estudiar porque tienes que encargarte de las tareas del hogar y de cuidar a tus hermanos pequeños. Cuando te acerques a los 15, en el caso de los pueblos, a los 23, en el caso de las ciudades, tus padres empezarán a buscar un buen marido para ti. Tú tendrás algo de libertad de elección, aunque bastante limitada, y finalmente una vez que todo esté arreglado en 2 o 3 meses en algunos casos, en 8 o 12 en otros, estarás casada con una persona a la que apenas conoces y con la que pasarás el resto de tu vida, esto si no te abandona…En el caso de que vivas en ciudad y pertenezcas a una casta media, tus derechos serán algo mejores, podrás estudiar hasta secundaria y trabajar en un call center, un supermercado, en una oficina como administrativa…Pero para ellas, es su realidad, no conocen otra y viven situaciones que para nosotras, personas con otra tipo de mirada, no las podríamos tolerar y, que en muchas ocasiones, no son tolerables, por lo menos desde mi mirada.


Perdón, que desvarío, como decía, mis últimos días en India me hacen pensar y analizar las cosas que he visto, las cosas que voy a dejar, las cosas que he aprendido y que puedo llevar a España, los amigos y amigas que dejo atrás pero a los que tendré cerca gracias a las nuevas tecnologías en algunos casos y a los que tendré que escribir cartas como hacía cuando era niña en otros, todos los sentimientos que he tenido (varios y muy diversos), todo lo que una vez fue algo nuevo y que luego se ha hecho parte de mi vida, todos los contrastes que he visto, aprovechar los últimos momentos con cada persona, con cada lugar, con cada sentimiento…
Mis últimas semanas en India son… ¡indescriptibles!


Lucia Lopez

jueves, 10 de enero de 2013

NAMAACHA



Hace mes y medio que llegué a Mozambique para realizar el seguimiento de los proyectos que la Fundación Madreselva lleva a cabo en este país. Por el momento estoy en la zona sur del país. Voy viajando de proyecto en proyecto según las necesidades y por lo que he podido conocer a varias de las comunidades de las hermanas salesianas, contraparte local de gran parte de los proyectos de la Fundación Madreselva que actualmente se extienden en 11 comunidades a lo largo de todo Mozambique, promoviendo actividades de desarrollo de los colectivos más vulnerables y desfavorecidos, especialmente infancia, juventud y mujeres.
Mozambique vivió un periodo de guerra de independencia desde 1961 hasta 1974, seguida de una guerra civil hasta el 1992, cuando se firmó el acuerdo de paz que puso fin a los enfrentamientos. Las hermanas salesianas llegaron a Mozambique en el año 1952, por lo que la mayoría de ellas tienen muchas historias interesantísimas que contar, son vivos testimonios de tiempos de guerra, ataques, hambruna, epidemias, inundaciones, etc. Es verdaderamente admirable el trabajo de las hermanas. Pararte por un momento a pensar que muchas de ellas llegaron aquí en pleno conflicto para ayudar a los más pobres y nunca han perdido sus ganas de dar el máximo por el pueblo mozambicano.
En concreto, recuerdo muy bien la primera historia que me contó la hermana Orsolina de Namaacha. Cuando ella llegó a Mozambique desde Brasil en pleno conflicto, la carretera que une Maputo (la capital) con Namaacha sufría constantes ataques, ellas se veían obligadas a hacer ese trayecto con la balas pasando por su lado, un camino que antes estaba lleno de animales como cebras o jirafas y que la guerra se llevó. Pude ver la emoción en sus ojos con destellos de lágrimas al recordar esos tiempos, no tan lejanos, en que se escondían en la casa a la espera de que pasaran los ataques, siempre juntas, ayudando en todo lo que podían a las gentes del pueblo.
Tras la independencia de Mozambique, el régimen comunista arrebató los bienes de los ciudadanos, incluidas a las hermanas, que más adelante fueron devueltos en penoso estado. Gracias a la ayuda de proyectos como los emprendidos por Madreselva se ha podido reconstruir los edificios derruidos tras la guerra e incluso construir otros de obra nueva para atender a las necesidades de los ciudadanos. La comunidad de Namaacha actualmente tiene un orfanato, una guardería, una escuela primaria y otra secundaria, varios huertos y la casa de las hermanas. Todavía a día de hoy se pueden encontrar partes del centro que no se han podido rehabilitar tras la guerra y que siguen respirando ese aire decadente, como el salón de actos de la escuela, que a pasar de que un grupo de voluntarios pintó sus paredes, carece de sillas, el techo está lleno de agujeros con las consecuentes inundaciones cuando llueve, los baños están totalmente derruidos y el escenario maltrecho.
Según el Informe del Programa de Naciones para el Desarrollo (PNUD) 2011, Mozambique se encuentra en el puesto 184 de índice de Desarrollo Humano, de los 187 analizados por Naciones Unidas, por lo que se clasifica como el cuarto país más pobre del mundo. Resulta esencial para el país la ayuda en la educación de su población con el fin de poder labrarse un futuro digno con proyección a asegurar su independencia en el futuro respecto a la ayuda externa esencial por el momento. En este sentido, es bien conocido en le país la labor de las hermanas y sus centros como proveedoras de una educación de calidad, que están desarrollando una labor inestimable para los más desfavorecidos.
Todavía no he podido ver el centro de Namaacha en activo, con sus alumnos y niños en acogida, porque nos encontramos de lleno en el periodo estival y hasta la próxima semana no empiezan las clases, pero espero volver pronto para ver la alegría y sonrisas de los pequeños.



Gemma Voluntaria de Gestión de Proyectos en Mozambique

miércoles, 9 de enero de 2013

COLOMBIA EN EL CORAZÓN


Hace ya casi dos meses que volví de mi voluntariado en Colombia y mi cabeza sigue estando allí con bastante frecuencia. Debe ser porque mi corazón lo está de pleno. En concreto ,en la comunidad de Los Olivos, una zona muy marginal de Cúcuta, la capital del departamento de Norte de Santander, al noreste de este hermoso país, justo en la frontera con Venezuela. 
Allí, en el Oratorio Centro Juvenil y Comunitario don Bosco compartí dos inolvidables meses con una comunidad de más de dos mil personas que vive, en  condiciones de suma vulnerabilidad y pobreza, en  seis barrios de  “invasión”.  Y os preguntareis, ¿qué son los barrios de  invasión?. Pues algo que solo se da en unos pocos países, entre ellos Colombia.

Como sabéis, durante los últimos cincuenta años, los colombianos llevan padeciendo una situación de violencia continua. Los actores principales son las guerrillas de las FARC y  el ELN.  Están enfrentados, por un lado, con el Ejército colombiano y, por tanto, el Estado. Y por otro con los exparamilitares, ahora BACRIM, es decir Bandas criminales –grupos que en zonas en las que el Estado está ausente- se erigen en defensores de los ciudadanos para ,con la excusa de “protegerlos”,  tenerlos a su merced.
Las victimas de todos estos grupos y, en definitiva, del conflicto armado son los ciudadanos. Y de estos, sobre todo, los más pobres y vulnerables que son, en su mayoría, campesinos. 
Estas personas   han  tenido que abandonar sus  modestos  “ranchitos”, obligados , bien por los continuos enfrentamientos armados, que ,en muchos casos, han dejado  víctimas entre sus familiares; bien “invitados” por los grupos armados que no querían testigos; o bien forzados por  la guerrilla o las  bandas criminales que se quedan  con sus tierras y  plantan hoja de coca, el gran negocio de las FARC,ELN y las bacrim.
 Una vez  obligados a huir  de sus casas, siempre con una ollita y una cobija como  único equipaje, estas personas se instalan, como pueden,en barrios de invasión, como estos de Los Olivos.  Y ahí entra a trabajar nuestro gran protagonista: el Oratorio Centro Juvenil y Comunitario don Bosco.
Hoy, como se aprecia en la foto, es un edificio magnífico y hermoso. Pero, la idea se empezó a gestar, modestamente,  hace  apenas unos años, cuando unos cuantos padres salesianos de Cúcuta llegaron a Los Olivos a celebrar la Navidad con estas personas desplazadas. Regresaron, meses después, para construir una pequeña chocita y, gracias a la  tenacidad del padre Héctor Franco y la ayuda salesiana internacional, hoy, el Oratorio es un preciosos Centro  abierto a todas las personas de esta comunidad.
 El impulsor  y alma del proyecto es el padre Héctor Franco. Siempre atento a las necesidades sociales de la comunidad. Moviendo Roma con Santiago para que llegue la ayuda.
 La coordinación, el día a día, es obra de David Umaña, un joven de 23 años, estudiante de la mejor universidad de Bogotá, que un día decidió dejarlo todo e irse  a Los Olivos, para trabajar, como voluntario, con y para las personas  más vulnerables de su país. 
Haber tenido la oportunidad de colaborar y aprender diariamente  tanto y tanto  con David  es toda una suerte que, de pronto, se te presenta en la vida. 

Convivir, disfrutar y absorber todo lo que te enseñan los habitantes de los Olivos es la segunda lotería, que le puede tocar a un voluntario-a.

Así lo he vivido yo y también Adrián y Raquel, que estuvieron en los Olivos más de un mes.  E igualmente Cristina, nuestra responsable de Voluntariado y Proyectos de Madreselva, que viajo desde España para conocer el proyecto. Todos agradecidos, también al padre Juan José Zambrano, que tanto nos  ayudó. Y a voluntarios como Edwin Ariza, inteligente y divertido, que nos enseñó tanto sobre  la realidad colombiana.

Y ahora te preguntarás :¿Qué puede hacer un voluntario-a en Los Olivos?. Todo, nos decían el padre Héctor y David, por e-mail, cuando íbamos a viajar. Y lo comprobamos al llegar allí .

Así, hay atención a niños y jóvenes  en distintos talleres ya en marcha  como música o teatro, u otros que puede crear el propio voluntario/a.
 Apoyo académico a estudiantes : los colegios del Estado donde van los muchachos y muchachas son de muy poca calidad y estos  tienen muchas necesidades en todas las materias. 
Alfabetización a adultos : hay muchas personas que no saben leer ni escribir.
Manualidades: es muy interesante llevar talleres para que la comunidad aprenda actividades recreativas y también de utilidad práctica o lucrativa  en su vida diaria.
Talleres de autoestima, inteligencia emocional, empoderamiento de mujeres , masajes terapéuticos y un largo etcétera. 
Y por supuesto los juegos didácticos con niños, jóvenes y adultos. Aparte de esto, cada voluntario/a aporta su  conocimiento profesional y, también ,sus aficiones: informática, guitarra, música, deporte… .

 Todo es bienvenido  y de gran utilidad .La idea es que todas las actividades sirvan para capacitar a personas de la comunidad para que, una vez que se va el voluntario-a, el proceso de aprendizaje tenga continuidad. 

Cuando todavía en España tenía mis dudas sobre si viajar a Colombia, una amiga que vive allí me dijo :” ven, no te arrepentirás. Los colombianos son personas extraordinarias, valientes , que han sufrido mucho, pero que luchan ,construyen y salen adelante  en las circunstancias más difíciles”.
 Yo tengo que añadir, que, además , son  las personas más afectivas, cariñosas, alegres, generosas, cooperativas  y laboriosas que he conocido…
Por eso, están y estarán siempre en mi corazón.


Carmen Corredor. Voluntaria 2012

jueves, 29 de noviembre de 2012

De Zway al futuro


En agosto estuve en Zway (Etiopía): un mes en la misión de las Salesianas, dando clases de inglés por la mañana y dando todo lo que podía en el Oratorio por la tarde. Unas 500 niñas me acogieron, unos 1000 ojos me miraron con curiosidad, unas 1000 manos me cogieron de las mías o me tocaron el pelo porque les resultaba tan diferente y al mismo tiempo tan bonito. 
Un mes de mi vida muy fuerte, en el que ví con mis ojos qué es la dependencia creada por los “blancos” en África. Pero, sobre todo, ví qué significa “la convivencia interreligiosa”, e invitar, con el corazón y sin otra razón sino el cariño, a comer cuando sólo hay enjera y patatas.


Un mes, como otros del pasado, de voluntaria. Sì, ser voluntario/a tendría que ser una elección de vida. Eso, según mi opinión, no significa irse todo los años a un país lejano, sino ser coherente como voluntario en tu propio entorno cotidiano y también saber asumir la dificultad de volver después de una experiencia tan intensa a tu día a día, sin sufrir por la imposibilidad de salir por el mundo otra vez.




Éste ha sido un poco el tema del curso Bact to the Future, organizado por Don Bosco Youth Net dentro del Programa Juventud en Acción, en el que participé el pasado fin de semana en Bollington (Reino Unido), representando a la Confederación Don Bosco y, por supuesto y con orgullo, a Madreselva.

Durante 4 días, unos 25 jóvenes de 8 países europeos (Reino Unido, Bélgica, Malta, Austria, Alemania, Polonia, España e... Italia) nos reunimos en la Savio House de ese bonito pueblo cerca de Manchester, para compartir nuestras experiencia como voluntarios por el mundo y proyectarlas en nuestro futuro.

Partimos del análisis de nuestros viajes y, pasando por una divertida noche internacional y la profundización del concepto de “ciudadanía activa”, llegamos a tomar conciencia de nuestras posibilidades de participación en la sociedad como “jóvenes” y como “voluntarios”, gracias también a las oportunidades de “iniciativas” ofrecidas por la Unión Europea a través del Programa Juventud en Acción.

Dejé Bollington con una pregunta y una frase en mi cabeza, que os dejo aquí...

 Como voluntaria/o... ¿dónde quieres estar?
Do ordinary things extraordinarily well”                                                                                                                                     


 Stefania voluntaria 2012
                       

domingo, 18 de noviembre de 2012

Contrastes 5. Naturaleza y fotos, muchas fotos


“En India si el final no es feliz, es porque no es el final”.
Hoy os hacemos llegar, por el momento, la última entrega de la serie Contrastes como muestra de agradecimiento a todos los que habéis ayudado a la Fundación Madreselva y los jóvenes de Chennai a conseguir el proyecto “Tecnología para el Futuro”. Gracias a todos y todas.


Si te gusta la vida en la naturaleza y los animales, India es, desde luego, toda una experiencia en este sentido. El animal más famoso en India es la vaca sagrada, pero es importante apuntar que no todas las vacas lo son, sólo las de un tipo concreto y además colectivos no hindúes como los católicos o los musulmanes sí comen carne de ternera, aunque no es muy habitual. Si la vaca es un estereotipo de India, también es una realidad, las puedes encontrar pastando libremente en casi cualquier parte, incluida la Ciudad Electrónica de Bangalore donde se ubican Google o Yahoo, lo que ofrece una estampa bastante curiosa. Pero no sólo de vacas se nutre la fauna india, también hay cerdos, gallinas, cabras y cuervos, muchos cuervos e incluso en Bangalore y en otros puntos del Sur he podido avistar bastantes águilas.

Pero sin lugar a dudas, lo que más abundan son los mosquitos que parecen tener una significativa predilección por la sangre foránea. En el Estado de Kerala me encontré con elefantes por las carreteras, muchos de ellos en procesiones religiosas, dado que en el hinduismo también ocupan un lugar especial. En un templo de impronunciable nombre en la ciudad sagrada de Kanchipuram una elefanta adornada y maquillada me bendijo con su trompa cuando le ofrecí una moneda de 5 rupias, fue toda una experiencia, aunque los niños y bebés no parecían pensar lo mismo por sus incesantes llantos ante la vista del enorme animal. Además en algunos lugares se pueden visitar campos de recuperación de elefantes y ayudar a bañar a los animales, por ejemplo en Allpauzzha en Kerala junto al rio Periyar.

Y no se puede hablar de India y olvidar a los monos. Hay cientos de ellos en la mayoría de pueblos y ciudades, aunque como buenos supervivientes aparecen, sobre todo, en puntos turísticos donde no escasea la comida. La mayoría no son agresivos y puedes verlos jugar, comer a pocos metros de ti, robar gafas o bolsas de fruta. No obstante hay que tener cuidado porque algunas razas pueden ser peligrosas, de hecho he tenido alguna experiencia desagradable de intento de agresión por parte de un mono de casi un metro de altura entre las ruinas de la ciudad de Hampi, por suerte, creo que solo quería jugar aunque a mi me pareció bastante más hostil que el resto de miradas de curiosidad que he recibido en estos meses.

Por último, los tigres que son los que más se resistieron a aparecer ante mis curiosos ojos y que evidentemente poco hay que decir sobre ellos que no sepamos, que son felinos sorprendentes , preciosos, pero lamentablemente en peligro de extinción.

Otra de las experiencias más divertidas que he vivido en India, es que decenas de familias, grupos de amigos o adolescentes me pararan por las calles, templos o centros comerciales para hacerse fotos conmigo, no tanto en las grandes ciudades pero sí en los sitios turísticos donde acuden familias indias desde pueblos cercanos o en algunas de las aldeas más alejadas donde he estado. Al principio uno recela, no entiende que alguien quiera una foto tuya, pero al fin y al cabo ¿qué hacemos nosotros cuándo viajamos? Hacer fotos de los autóctonos a diestro y siniestro. Lo cierto es que la sensación de sentirse observada y casi como un personaje famoso durante los primeros días, dura bien poco, aunque siempre es divertido ver cómo quieren no una sino 10 fotos en diferentes poses y escenarios para tener un recuerdo de ti. Creo si hubiera pedido una rupia por fotos, creo que ya habría pagado al completo el billete de avión.

Tatiana Villacieros (Voluntaria 2012)

lunes, 12 de noviembre de 2012

El Salvador.



Ya han pasado más de dos semanas desde mi llegada a El Salvador. Días en los que un nuevo mundo  se abre ante mis ojos, extenso, no pudiendo alcanzar a percibirlo por completo.

Nuevo mundo para mi, viejo llamado por otros. Lleno de nuevos misterios, de nuevas aventuras, de nuevos sabores, olores, colores, nuevos sonidos, nuevas personas y nuevas costumbres...
Tiempo de aprender, de explorar, de descubrir.. Tiempo para crecer.

Desde que llegué he intentado buscar una palabra que englobe este “nuevo mundo” para mi.
Nada más bajar del avión y montar en el “carro de Don Manuel”, comienzo a rebuscar en mi mochila de palabras. CONTRASTES.
 
Casas altas, edificios llenos de oficinas, láminas oxidadas bajo las que señoras venden “pupusas” desde el amanecer, adolescentes que corren hacia el bus, niños que en los semáforos te vienen a pedir, recintos en los que señores gritan “vengan a comprar”, gente que comenta sobre “la chelita” al verme pasar.

País desconocido entre los conocidos, de gente increíble, de peligros y costumbres, de verdes paisajes llenos de miradas que te embaucan al pasar, de luchadores, supervivientes de altas mareas en las que condujeron sin timón ni timonel, país acogedor donde los haya.. País que comienza a ganar mi corazón..


Alejandra (Voluntaria de Gestión de Proyectos)