martes, 16 de octubre de 2012

La historia de Laxmi

Hola, me llamo Laxmi y tengo 16 años, vivo en un suburbio de Chennai con mis dos hermanos y mis padres. Somos procedentes de un pueblo agrícola a 200 kilómetros de la capital, pero hace unos años vinimos aquí para buscar mejores oportunidades laborales para mi familia. No hemos tenido suerte, nos dedicamos a la recogida de basura. Mis hermanos son más pequeños que yo y estudian en un colegio público, yo acabé hace un par de años mi educación básica, pero mi familia no puede permitirse mi acceso a una educación superior porque no dispone de recursos.
A pesar de que soy una buena estudiante, la desesperada situación de mi familia provocó que mis padres decidieran casarme, así tendrían una boca menos a la que alimentar y conseguirían algunos ingresos con el pago de mi dote, me sentía atrapada y con pocas opciones de futuro. Sin embargo, hace unos meses mi situación dio un giro esperanzador, cerca de mi barrio encontré el Centro de Formación Profesional de Kodambakkam donde las Hermanas Salesianas me han ofrecido una beca para estudiar un curso de informática y de inglés. Esta formación me va a capacitar para encontrar un trabajo cualificado y permitirá a mi familia salir de círculo de la pobreza en la que llevamos inmersos desde hace años.
 No obstante, los ordenadores están obsoletos y tenemos que compartirlos con cuatro compañeros más, lo que dificulta las clases y el aprendizaje, por eso desde aquí te pido tu ayuda para comprar nuevos ordenadores que nos abran la puerta a decenas de jóvenes y mujeres hacia un futuro mejor.  Además, al contar con pocos ordenadores, somos pocos los que podemos disfrutar de estas becas y estudios cualificados, por eso si consiguiéramos estos nuevos ordenadores, seríamos más los jóvenes y mujeres con una capacitación técnica de calidad.
Desde la Fundación Madreselva os hacemos llegar la petición de Laxmi y de decenas de beneficiarios que solicitan la compra de 5 nuevos ordenadores a través del proyecto “Tecnología para el futuro” para el centro de formación profesional de las Hermanas Salesianas en Chennai. Podéis participar en esta campaña a través de http://microdonaciones.hazloposible.org/proyectos/detalle/?idProyecto=25 y sino puedes donar, ¡compártelo!, porque tú sí tienes ordenador, porque tú sí puedes ver este mensaje. Gracias por vuestra colaboración.

jueves, 11 de octubre de 2012

I. Contrastes.

 
En India todo puede pasar, todo puede suceder porque las contradicciones y los contrastes forman parte de la vida cotidiana de los indios e indias que se enfrentan con estoicismo a las penurias y sorpresas de los pueblos y ciudades de este subcontinente. Pero estos contrastes también forman parte de la vida de los voluntarios que como yo nos vemos inmersos en un mundo nuevo, caótico y desconocido que se convierte poco a poco en costumbre, orden y hogar del visitante o del turista, del empresario o del voluntario.

Cuando llegué a Chennai, primer destino de mi aventura, pensé que no iba a entender nada y en muchos casos así fue, hace falta madurar cada imagen grabada en la retina, cada olor, cada conversación, cada impresión para sacar conclusiones sobre este país y aún con todo, incluidas miles de páginas de documentación, no resulta fácil comprender la inmensidad cultural de la colosal India.

Los burkas de las mujeres musulmanas frente a los descocados saris de las hindúes, los caros trajes de marca de las oficinistas de clase media junto a los vestidos de exploradora de las turistas y los harapos de los brahmanes; la mezquita, la iglesia, el templo hindú o budista próximos a los centros comerciales de lujo; los zapatos de piel junto a las sandalias destrozadas de un niño o los pies descalzos y tullidos de un anciano; el móvil de última generación frente a los destartalados autobuses sin ventanas… Contrastes obvios, pero no exclusivos, porque si hay algo que caracterice más a India que sus contrastes es su tolerancia, su integración cultural y la convivencia. La oficinista maquillada puede ir sentada junto a la mujer musulmana que utiliza su móvil de última generación en el autobús destartalado, o el niño sin zapatos llevar un uniforme de un colegio reputado de la zona y la turista despistada puede ser una voluntaria española buscando un poco de sentido en este aparente desconcierto.

En esta serie de artículos voy a intentar acercaros a estos y otros contrastes que he podido vivir durante 6 meses en mi aventura por India, ¿os espero la próxima semana?


En la Fundación Madreselva ahora estamos inmersos en un proyecto de microdonaciones en el que puedes participar aportando una pequeña cantidad para comprar y transportar 5 ordenadores para jóvenes y mujeres del centro de formación profesional de Chennai. Y si no puedes donar, ¡ayúdanos a difundirlo!

http://microdonaciones.hazloposible.org/proyectos/detalle/Default.aspx?idProyecto=25

Tatiana Villacieros (Voluntaria 2012)




lunes, 8 de octubre de 2012

La Historia de Ana Cely Vargas: “ESTAMOS ABANDONADOS POR LAS AUTORIDADES”


  • Vecinos de Los Olivos y sus seis barrios de invasión  reclaman asistencia y un Centro de Salud.
  • Aseguran que el  Oratorio Don Bosco ha cambiado la vidas del barrio.
  • Historias de barrios de Cúcuta (Colombia)


Ana Cely Vargas, de 25 años llegó a Sabana Verde, uno de los seis barrios de invasión adjuntos a Los  Olivos, hace cuatro años .Vino con su hijo Víctor  Manuel, que padece parálisis cerebral. Vivían en el municipio de Tamé , en el departamento de Arauca. La violencia arrasaba a diario la zona. Un día la guerrilla los “invitó” a marcharse.
Ahora es una de 20. 000 personas, la mayoría desplazadas  por la violencia que viven en el  sector. Todas ellas en grave situación de  vulnerabilidad.  Desde hace dos años Ana Cely y su familia acuden , periódicamente, al Oratorio don Bosco de los Hermanos Salesianos, donde realizan distintos cursos de formación y donde, asegura, ha encontrado una nueva familia.”
“UN DIA  ME DIJERON “NECESITAMOS QUE SE PIERDAN DE  ACÁ”
“Vivía con mi esposo en el municipio de Tamé. Allí nació mi hijo Víctor Manuel, que ahora tiene 8 años. Dí a luz con una partera, que nos cobró 40.000 pesos. No podía pagar los 400.000 pesos que me pedían en el hospital. Nos dijeron que le faltó oxígeno al nacer. Pero, no creo que si hubiéramos podido ir al hospital su situación hubiese sido diferente. “, dice Ana Cely  en su casa de Sabana Verde.

“Alli estábamos en una finca de plátano, yuca y maíz. También vivía con nosotros, Kevin, un muchacho huérfano que acogió mi esposo. Un día que caminaba por el campo, sufrió un accidente por una mina antipersonas y le tuvieron que amputar las dos manos. Mi marido se vino con él al hospital de Cúcuta. Mientras tanto los enfrentamientos entre los distintos grupos guerrilleros eran cada día más violentos. Lo destrozaban todo, terminaban con el ganado, con todo…Habían matado a varias personas. Yo estaba sóla con Víctor, Manuel y un día, ya me dijeron: necesitamos que se pierda de acá”.

Eso fue el 11 de Enero de 2008. Ana Cely, agarró a su hijo y con solo una ollita se vino para Cúcuta. Lo dejó todo atrás.
 Los primeros tiempos fueron muy difíciles. A Víctor Manuel le diagnosticaron parálisis cerebral, pero no recibía terapia de ningún tipo. Kevín acaba de salir del hospital y había perdido las dos manos. No tenían donde quedarse.

“Durante unos meses recibimos una ayuda de la Cruz Roja, pero si salimos adelante fué por la ayuda de los amigos. Después de un tiempo, mi marido encontró un trabajo en la construcción y pudimos tener alguna plata”.

Como desplazados, Ana Cely, recibe una ayuda para toda la familia de 640.000 pesos dos veces al año.
“Al principio eran 915.000, pero ha ido disminuyendo” nos dice.
Con  dificultad, también ha ido consiguiendo terapias para Víctor.
“Todo es muy complicado. Hay muchas dificultades. Desde el 2008 le llevaba al Centro Rehabilitación del Hospital. El desplazamiento era complicado y, costoso. Y no  vimos mejora. Tuve que dejar de llevarlo porque no tenía con que pagar la buseta.”

Después consiguió que le dieran para terapias domiciliarias, pero, de nuevo un parón, porque le proporcionaron  una silla de ruedas y le quitaron la rehabilitación.
Desde hace tres meses, de nuevo, ha logrado tener terapia domiciliaria-
“Veo  resultados. Es verdad  que está más sueltecito. Y en lenguaje y ocupacional ha avanzado. Pero no ha recuperado el equilibrio y no se sujeta. Eso me preocupa mucho”.

Victor Manuel asiente a lo que dice su madre. Poco a poco ha conseguido emitir sonidos, y mueve la mano izquierda con destreza. Ahora acude, semanalmente a un curso de Pintura en el Oratorio don Bosco. Hoy ha dibujado un precioso paisaje en acuarela.

“Para nosotros el Oratorio don Bosco de los Hermanos Salesianos es muy importante. Yo acudo a todos los cursos que puedo.- cuenta Ana Cely-.  Ahora estoy en el Pedicura y Manicura, que nos cuesta solo 29.000 pesos y en el de Pintura, que es  gratis. Los jueves, tenemos una reunión de todos los discapacitados del barrio que quieran acudir. Nos apoyan mucho. David Umaña, el coordinador del Oratorio ha obtenido ayudas para que le compremos una cama a Víctor y pueda descansar. Nos ayudan si tenemos que hacer alguna gestión ó tramitación. Siempre sabemos que podemos acudir allí. Es un lugar abierto que recibe a todo el mundo”.

“EL ORATORIO DON BOSCO HA CAMBIADO LA VIDA DEL BARRIO”

En el sector, unas  1.500  personas sufren algún tipo de discapacidad. Son  adultos, jóvenes y niños. No tienen  ningún lugar cercano donde poder recibir rehabilitación. Por eso en el Oratorio, se ofrecen sesiones gratuitas para las personas más necesitadas.
 Kevin también acude periódicamente a las reuniones de los jueves del Grupo de Discapacitados.
Cuando sólo tenía 13 años, allá en Arauca, sufrió su primer accidente que le causó graves daños en una pierna.

“Había muchos combates entre el Ejército y la guerrilla. Lanzaron un mortero y me partió la pierna”.-dice. Ahora tiene un implante de platino y anda con dificultad. Pero, cuatro años después vino lo peor.
“Estaba trabajando y me aparte un momento del camino. Me tope con una mina antipersonas”.

 Después de tres meses en el hospital salió con las dos manos amputadas. A sus 22 años se defiende con gran destreza. Todo lo ha aprendido él solo.
Se matricula en todos los cursos que puede. Ahora acude al de Pintura en el Oratorio. Recientemente hizo uno de Sistemas.
“Me gustaría hacer un curso de Diseño Gráfico, pero me piden el Bachiller y  no lo tengo. Tampoco tengo ningún subsidio. Antes me dijeron que no lo podía pedir porque era de Arauca, y¿ si somos desplazados como lo íbamos a pedir?.Aquí solo dan indemnización al Ejército, la Polícia o a sus familiares. Para los ricos sí hay. Los pobres siempre pierden. Acá en Colombia es así”, dice con tristeza.
Ahora con ayuda de un abogado está intentado tramitar una ayuda.
“. Yo me manejo perfectamente y puedo trabajar. –nos dice .Pero, nadie me da un empleo. Estamos abandonados. Por eso valoramos tanto al  Oratorio. Su labor es muy buena. Ha cambiado la vida del barrio. Con  su presencia todo es muy diferente”.

 “ESTAMOS ABANDONADOS. NECESITAMOS UN CENTRO DE SALUD”.
 Ana Cely, que  también tiene una niña de 17 meses,  dice que lo que más desea es una educación para su niño.
“A él  lo mandan a centros especiales, pero yo quiero que el vaya a un centro normal. No me dicen que no, pero me ponen tantas pegas que  no es posible. Desearía que enviaran profesores especializados al barrio para que le den educación, que mi niño es muy entendido”
Otro deseo,que es  una  verdadera necesidad  ,es que hubiera un centro de Salud en  el barrio.
“Sería maravilloso –dice Ana C ely-Estamos abandonados por las autoridades en todos los sentidos. Los vecinos hacen lo que pueden. Si que hay que ayudar a arreglar las calles, se hace.. Pero la salud es lo más importante..Lo necesitamos con urgencia. El día a día se nos hace muy difícil”

Carmen Corredor. Voluntaria 2012

miércoles, 3 de octubre de 2012

Casa Maín (Santa Cruz de la Sierra - Bolivia)


¿Qué decir sobre mi experiencia en Casa Maín? Llevo aquí casi un mes y me parece que fue ayer cuando llegué y mi compañera Carmen y Sor Magdalena estaban esperándome en el aeropuerto; el camino en "movilidad" hasta llegar al hogar, viendo paisajes y personas diferentes, la llegada y los cientos de niñas rodeándome y haciéndome todo tipo de preguntas, diciéndome sus nombres, abrazándome, el cálido recibimiento de Sor Inés y el resto de la comunidad...
Pero por otro lado, ya me parece que llevo aquí toda la vida; los horarios de las ñiñas y voluntarias, las clases, los oficios, el rosario...parece que todos los días van a ser iguales, pero de una forma u otra al final siempre hay algún imprevisto. Sabemos cómo empezamos, pero nunca lo que nos deparará el nuevo día, es una constante aventura, excitante pero a veces agotadora.
La estancia en Casa Maín es también un bombardeo de nueva información para nuestros sentidos: sonidos como el canto fuerte y constante de las chicharras, el ruido ensordecedor de las lluvias torrenciales típicas del inicio de la primavera, el ulular del viento; olores como las flores desconocidas del jardin, el corral del "chancho", el jabón que utilizamos para lavar la ropa; sabores de las estupendas comidas que cada dia mami Vicky prepara para todas nosotras e incluso la sensación de las picaduras de los mosquitos que constantemente nos "atacan". Todo eso sin hablar de los sentimientos, que también pueden ser una verdadera montaña rusa, pasando de la frustración, impotencia o pena cuando no consigues que las niñas te hagan caso y estudien o hagan sus deberes a la más absoluta felicidad cuando vienen y te abrazan sin ningún motivo o te piden tu bendición antes de irse a la cama.
¿Qué decir sobre mi experiencia en Casa Maín? Que es una experiecia única e irrepetible, enriquecedora y con la que estoy aprendiendo muchísimas cosas, sólo espero poder dejar aquí, al menos, una mínima parte de lo que me voy a llevar.
Gracias!!


Chus Regueiro. Voluntaria 2012

martes, 25 de septiembre de 2012

Una realidad:El barrio de los Olivos (Cúcuta-Colombia)


Colombia tiene 46 millones de habitantes. Y es un país con una economía en crecimiento. De hecho, junto a Perú, es la nación que en el último año tuvo mejores resultados económicos.
Pero, al mismo tiempo, es uno de los países con mayores desigualdades sociales, es decir la brecha entre ricos y pobres es grande en Colombia.
Y el Estado que debería cubrir gran parte de las necesidades sociales de la población pobre, está ausente en la mayoría de los casos.
Esta situación propicia que, de forma generaliza, aparezcan grupos armados ilegales para cubrir el espacio donde  debería tener presencia el Estado. Bajo la apariencia de protección a los más necesitados, estos grupos ejercen presión a los habitantes de las zonas rurales y estos se ven obligados a abandonar sus hogares, dejándolo todo atrás y empezando de cero, en lugares completamente nuevos y desconocidos.

El departamento de Norte de Santander tiene unas características muy particulares. Primero una frontera limítrofe con Venezuela que propicia todo tipo de comercio ilegal, narcotráfico, secuestros, sobornos, y otros tipos de delincuencia. Aprovechando esta situación, los grupos al margen de la ley quieren hacerse con  el control de esta parte del territorio y así presionan a los campesinos para que abandonen sus propiedades.
Estas personas llegan a las nuevas ciudades como Cúcuta, con el deseo de iniciar algo nuevo, y piensan que en una capital pueden tener más oportunidades.
Pero la realidad es muy diferente.
Cuando llegan, por ejemplo, aquí a Cúcuta , ¿Qué se encuentran?
Las oportunidades de empleo son mínimas. Las posibilidades de trabajar en el mercado informal están obstaculizadas por dos factores: la mala economía del departamento, una de las más bajas de Colombia y la crisis que está sufriendo Venezuela, con la devaluación del Bolivar.
Los arriendos son caros, provocando las invasiones de terrenos, donde autoconstruyen sus viviendas.
Este es el caso del barrio donde estamos colaborando. Los Olivos es un barrio oficial, pavimentado y, con servicios. Hasta aquí llega Cúcuta. Pero alrededor hay bastantes asentamientos irregulares, donde las personas se han instalado con la intención de salir adelante.
Pero, esta población es muy vulnerable. Primero porque vive en condiciones bastante precarias, con poca comida, donde hay desayuno no hay almuerzo, pésimas condiciones de salubridad, los animales conviven con las personas, no tienen mucha posibilidad de limpieza, las viviendas son pequeñas, las familias son numerosas y viven hacinadas.
El Centro Juvenil y Comunitario Don Bosco siguiendo el carisma salesiano,  nació con el objetivo de formar a los jóvenes en valores para apartarlos de la delincuencia .
Partiendo de esta base ya se vió la necesidad de apoyar ,también, a toda la comunidad. El Oratorio es un espacio abierto, donde son bienvenidos, jóvenes, niños, abuelos, discapacitados, damnificados, madres cabeza de hogar y todo tipo de asociaciones y colectivos, como por ejemplo, los afrodescendientes.
El objetivo del Oratorio y el Colegio Salesiano con estas salidas pedagógicas no es fomentar el asistencialismo, sino generar una conciencia de proveer a estas personas las herramientas para que ellas generen su propio desarrollo.



Carmen Corredor. Voluntaria 2012. 



martes, 21 de agosto de 2012

Suerte


Queridos amigos voluntarios
¡Qué suerte haber podido estar repartiendo sonrisas entre los jóvene que nos acogen con cariño, suerte de haber podido ser útiles, al menos durante una temporarda, en aquellas comunidades que esperan nuestro apoyo, suerte de cumplir una ilusión que nació del alma de los queremos darnos y  recoger lo que nos enseñan cada grupo de jóvenes y mayores con los que nos encontramos y  que faltándoles muchas cosas saben repartir. En fin que nuestra sorpresa final es la de simpre: RECOGEMOS MÁS QUE DAMOS Y nos sentimos felices.

Yo además tengo "un plus" añadido de poder estar más tiempo ya que no me reclama ni el estudio ni el trabajo. Por este motivo, ya he disfrutado del Chaco Paraguayo, concretamente en Fuerte Olimpo, tres meses.

Cuando presenté en verano Casa Maín dejé constancia de algún accidente que tuve, este año tampoco me he librado de las "emociones fuertes" y queridos amigos con alegría os escrito pues Dios quiso regalarme que viva porque mi riesgo de perderla estuvo al límite ya que por accidente me caí al Rio Parguay y bueno, pues no sé deciros más que un ángel dijo a un tal Mario, "anda y rescata a la patosita de Carmen que me está dando trabajo" y aquí me tenéis enviándoos mi cariño y un gran deseo de que vosotros hayáis disfrutado tanto como yo.

La segunda parte la estoy pasando en Casa Maín, ya conocido y esta vez "sueve, bonito, alegre, cómodo" y todo lo bueno y bello que se os ocurra podéis añadir a esta lista, porque así lo estoy pasando y el trabajo se hace fácil.

Sentirme cerca, ya pronto nos veremos y charlaremos distendidos para contar nuestra experiencia.
Un fuerte abrazo. Carmen

Carmen Treviño. Voluntaria

lunes, 16 de julio de 2012

Simplemente no tiene precio


Escribo desde Zway, Etiopia, en la biblioteca del Mary Help College, un centro de formacion y recientemente universitario que fundaron y llevan las hermanas salesianas que se encuentran en esta comunidad.
Es una ayuda quizas ligeramente distinta a la que normalmente desarrollen los voluntarios de Madreselva, dado que por regla general diariamente mi actividad se desarrolla con chavales de 16 años como minimo. Pero creo que es tambien una ayuda muy gratificante dado que en su educacion me creo contribuyente en al menos un pequeño grano de arena a mejorar su futuro.

Aun asi lo mas increible son los fines de semana, en el oratorio, cuando veo a todas las niñas pequeñas, sin dinero siquiera para poder comprar mas ropa que unos ajados harapos, sonreir como si se encontraran en Disneylandia. Una cuerda, algo de imaginacion y muchas ganas es lo ubnico que necesitan para tirarse horas y horas gritando riendo y jugando. La forma en que te aprietan la mano, haciendote saber que simplemente ese contacto es importante. Es curioso porque me doy cuenta de que seguramente en media hora veo mas sonrisas en sus caras de las que veria en cinco horas en un niño delante de una videoconsola.

No tiene precio. La felicidad del que menos tiene, la sonrisa del que menos motivos tiene para sonreir, simplemente no tiene precio.

Manu. Voluntario 2012