viernes, 10 de junio de 2016

 UNA PROFE EUROPEA EN MADAGASCAR



Estamos a principios de octubre, llevo apenas 1 mes aquí y 3 semanas dando clases. Escribo esto ahora porque quiero contaros como es un cole aquí, en Madagascar. Con el tiempo, las diferencias se diluyen y todo me parecerá normal.

Hoy empiezo a las 10 de la mañana mi trabajo de profe, depende de días. El edificio de enfrente de mi casa es un centro de formación profesional, donde yo doy clases de francés. Soy de biología, se algo de francés, mi acento es una patata, es como si vuestros alumnos tuvieran una lectora de francés de Madagascar. C’est la vie. Vivo con una soeur francesa, que es la única que habla bien. Hay otra italiana que habla más o menos como yo y las demás son malgaches que tienen un acento extraño. El idioma en la mesa es el francés.

En la escuela de FP se da bach-technique, de cocina, corte y confección, secretariado y contabilidad. Son 3 años cada uno y al final los alumnos pueden presentarse al BAC, es como nuestra selectividad; el tenerlo está muy valorado, tanto en France como aquí. El calendario y la organización escolar en Madagascar es como en France, cosas de la colonización. Muy pocos alumnos continúan después la universidad, la mayoría van a buscar trabajo. Hay de todas las edades, pero más o menos, los alumnos tienen de 15 a 20 años.

Los profes hacen 26 horas lectivas en Madagascar, algunos lo querrán saber. Y también, solo como dato, que el sueldo normal suele ser 280.000 ariary (1 euro = 3500 ariary) es decir 80 euros, menos que en MZB que ganan sobre los 100 euros. Y ahora todos pensamos, pero nuestro alquiler, electricidad, coche…son más caros. Si, por supuesto, pero hay cosas que aquí no son baratas tampoco. El champú es precio Europa, por eso las niñas del internado se lavan el pelo, el cuerpo y la ropa, todo con la misma pastilla de jabón, tipo “lagarto”. Pero como dice una amiga desde Uganda “bienvenida a la economía africana”. Yo solo tengo 12 horas lectivas, el resto de mi día lo dedico a las niñas del foyer.

¿Cuál es la diferencia con el Pirámide?

Aquí también hay árboles, varios edificios y espacio verde alrededor. A las 8 de la mañana se hacen filas por cursos, y se dice el “bonne jour”. A veces dura 5 minutos a veces 20. Depende si hay algo importante que decir o si solo es rezar. Cada clase dura 2 horas. Los alumnos llevan uniforme, camisa blanca y faldapantalón granate. En el sur, suele ser típico, sirve para no estropear la ropa propia y para pensar que todos somos iguales delante del profesor. Creedme, no soy partidaria de ir todos con la misma camisa, pero así no se establecen diferencias entre el que lleva siempre el mismo jersey o lo lleva roto; es muy útil para las niños pequeños, sobre todo.

El recreo es de 9:50 a 10:10, y a las 12 horas es la hora de la comida. La mayoría de nuestros, más de 300 alumnos, se quedan aquí comiendo lo que traen de casa, sentados en la hierba, detrás de una sombra o al sol, según el día. Algunos tardan 1 hora en llegar a casa, con lo cual la hora de la comida la

pasan aquí. A las 13:30 continúan de nuevo las clases hasta las 17 horas, que todo queda vacío.

Al entrar en clase los alumnos se levantan cuando yo entro. Se levantan también, cuando suena el timbre y hasta que yo no doy permiso no salen.

Y algo que no creo que lo haga bien en todo el curso, es pasar lista. Los nombres son imposibles, ya ni intento los apellidos. Manavasoa, Fitioavana, Avotra, Finaritra, Hasina… menos mal que hay alguna Jeannette e Isabelle. Por supuesto, solo con la lista no se si son chicos o chicas.

En general son aplicados. Es cierto que como lo que más hago es hablar con ellos, doy FRANÇAIS PARLE, a veces se escucha barullo. Hay mucha diferencia entre filles et garcons. Mucha. Creo que mucha más que en Espagne. No quiero entrar en debates de género, eso es otro mail, pero los chicos tienen vergüenza, mucha, a hablar en francés, mucho más que las chicas. Puede que sea porque en general, aquí hay mucho machismo, y hacer algo, “peor” que las chicas no les gusta. No sé, tengo que seguir analizándolo, pero por el momento, empiezo siempre por los cromosomas Y, desolé, pero tienen que aprender algo de francés este año, c’est la vie¡¡¡

Los borradores, están en el suelo, dentro de un cubo con agua, si no no hay forma de borrar la pizarra, creedme, hay que empaparlo bien.

En cada clase hay una pizarra, nada de ordenador ni pantalla digital. Hay una sala de informática sin internet, para la rama contable y secretariado, donde se enseña excell, Word y algún otro programa. Yo soy europea y puedo pagarme internet en el teléfono, 15 euros un mes.

Hay una biblioteca, en mis ratos libres la estoy ordenando. Y además es donde más a menudo doy clases, puesto que están algo justos de aulas, y a mi me toca allí. Me encanta, por que como no hay libro de texto, en ninguna materia, puedo usar los que hay allí para leer y hablar después de lo que han leído.


Bonne courage para este curso 16/17.

Papiroflexia en Madagascar


Mercredi apres- Midi

Igual que en  France, aquí el miércoles por la tarde no hay cole. Con las niñas del foyer, hogar, de Ivato- Madagascar aprovechamos la tarde. Este primer miércoles de curso hemos empezado con papiroflexia, muy fácil. Luego toca ducha, las mayores ayudan a las petites; hay niñas de 4 a 18 años. Hay estudio, merienda y una reunión para hablar de todo un poco; se habla mucho en la sala de estudio, no todas limpian cuando les toca… problemillas de convivencia. El sol cae a las 18 horas y se hacen deberes hasta las 19:30, hora de la cena. Cada día una soeur da las buenas noches a las filles. Las 54 niñas se van agotadas a dormir; las soeurs y yo también.


Bonne nuit.





 RUMBO A MALABO

Somos tres amigas que nos conocimos en la universidad estudiando Psicología. La experiencia de un voluntariado era algo siempre habíamos querido hacer, y gracias a una de nuestras madres tuvimos la oportunidad de conocer Madreselva. Cova lleva años en la organización e incluso conoció a su marido durante un voluntariado, así que cuando nos contó su historia nos animamos mucho y contactamos con Madreselva. Tras un año de formación llegó la hora de irnos, con las maletas llenas de ilusión y alegría: rumbo Malabo, Guinea Ecuatorial.


Nuestra estancia fue tan solo de un mes, pero fue un tiempo muy intenso en el que vivimos una gran cantidad de experiencias nuevas. Conocimos a un montón de gente que desde el primer día nos trataron como si fueran nuestra familia. Nuestra tarea se centró principalmente en trabajar con niños en el colegio, pero también conocimos a mucha gente de nuestra edad y mayor. También tuvimos la oportunidad de hacer alguna excursión con los niños y las sores, conociendo un poco más de su entorno y de la isla. Esto nos permitió tener una visión más amplia de la vida y la cultura de Malabo, una vida que es completamente diferente a la que conocemos en España.







A pesar de que Malabo es la capital de Guinea Ecuatorial y por ello cuenta con mejores infraestructuras que otras ciudades, queda mucho por hacer. Es una ciudad de contrastes, donde una minoría acumula gran parte de la riqueza mientras que la mayor parte de la población se ve afectada por importantes carencias. Esto se refleja también en la educación y la sanidad, cuyos servicios no se adecúan a las necesidades de la población.


Durante todo el mes nos alojamos en casa de las sores, que viven en el propio colegio. Estando ahí pudimos comprobar que su labor como hermanas salesianas es fundamental para la ciudad, siendo los dos colegios salesianos los más importantes y conocidos de la capital. Ellas trabajan muy duro durante muchas horas para sacarlo todo adelante, y desde aquí, una vez mes, queremos felicitarlas y agradecerles el trabajo y esfuerzo que hacen.


No podemos explicar con palabras todo lo que hemos vivido y sentido estando ahí, pero le recomendamos la experiencia de un voluntariado a todo aquel que desee hacerlo. Quizá haya momentos en lo que no te sientas útil, pero a veces una sonrisa y un abrazo son suficientes para ayudar.


Queremos agradecer a Madreselva y todos sus colaboradores por haber hecho posible esta experiencia, que ha cambiado nuestras vidas y que estamos deseando repetir.




 

MI VIAJE A LA INDIA


Hace algo más de un año comenzó mi búsqueda de proyectos de cooperación. Acababa de conocer que en mi carrera existía la posibilidad de realizar el trabajo fin de grado sobre un proyecto de cooperación. Me di cuenta que era la oportunidad que estaba buscando. Hasta entonces siempre había querido participar en un voluntariado pero nunca había encontrado el momento para ello, cuando se me presentó esta oportunidad supe que era el momento de aprovecharla.

¿Qué mejor manera tenía de ayudar que con todo lo aprendido en los últimos años? Pensé que participando en un proyecto de cooperación le estaba dando a mi trabajo el mejor sentido que podía tener todo proyecto: el de ayudar a las personas más necesitadas. ¿No es ese el sentido de todo proyecto, el hacer mejor la vida de las personas? ¿De qué me sirve todo lo estudiado si no puedo ayudar a las personas que menos tienen y peor se encuentran?

Con esta idea conocí Madreselva. Gracias a ella tuve la oportunidad de viajar a la India y participar en primera persona en un proyecto de abastecimiento y saneamiento de cinco escuelas al sur del país, en el estado de Tamil Nadu.

Cuando emprendí el viaje sabía que no iba a ser un viaje como otro cualquiera, y que el trabajo que iba a realizar iba a ser muy diferente al habitual pero a pesar de todo ello sabía que el resultado final iba a valer la pena. En los meses previos al viaje, por un lado tenía unas ganas enormes de empezar, de viajar allí y poder ver, conocer, aprender…pero por otro lado tenía miles de preguntas: ¿qué voy a encontrar?, ¿cómo de diferente es la vida allí?, ¿estoy preparada para este viaje?

Una vez allí, durante todo el tiempo que estuvimos viajando las hermanas salesianas siempre nos recibieron con los brazos abiertos. Ellas son las encargadas de las escuelas que visitamos y de otras muchas más, incluyendo también universidades, albergues e internados donde desde hace mucho tiempo llevan realizando un valiosísimo trabajo.India 2

Como resultado de estas dos semanas puedo decir que ha sido uno de los viajes más bonitos y enriquecedores que he vivido. El estar allí me ha hecho ser consciente de la realidad y la enorme desigualdad que se vive en algunos lugares del mundo y al mismo tiempo del enorme trabajo que aun nos queda por hacer. A la vuelta he podido valorar todo lo que tengo y toda la labor que miles de personas, hermanas, voluntarios y colaboradores de Madreselva, dedican al bienestar de los desfavorecidos. Desde mi experiencia y mi pequeñísima aportación creo que no hay mejor trabajo que el de ayudar a los demás.

Volvería a repetir el viaje y volvería a hacer mi trabajo sobre él. Con esta carta me gustaría animar a todas las personas que tengan la misma inquietud por ayudar, que se lancen a por ello, porque aunque sea muy poco lo que esté en nuestra mano toda ayuda es buena por muy insignificante que sea. Toda ayuda cuenta.

Por último, quiero expresar mi agradecimiento a las hermanas salesianas, a Ángel, a Madreselva y a todas las personas que me han acompañado y ayudado en este viaje.

 

Nuestra voluntaria en Israel nos cuenta como está siendo su experiencia.


Ya ha pasado un mes desde que llegué a mi destino y sigo feliz. Las hermanas me cuidan y el colegio me ha abierto sus brazos con alegría. Estoy muy agradecida y me siento afortunada de estar aquí, en Nazareth, en la tierra de Jesús. Aunque Nazareth como tal pertenece a Israel, no deja de ser una ciudad mayoritariamente árabe, donde Iglesias y mezquitas se alzan e intercalan cantos de llamada a la oración. El idioma que se habla es el árabe, aunque el hebreo es el oficial y deben aprenderlo igual.

Mis días de lunes a viernes comienzan a las 5:45 con el despertar del día y la alarma sonando. Eucaristía, desayuno y al colegio. Estoy con los niños, voy a clase para poder mejorar mi nivel de árabe y que la comunicación sea más fluida. Acompaño, enseño, me enseñan, aprendo e intento estar y hacerlo saber así. El colegio empieza por la mañana temprano y termina al mediodía, a eso de las dos. Por la tarde la tengo despejada en cuanto a niños se refiere, pero no así en cuanto a actividades; las hermanas no paran y yo las sigo o bueno… lo intento.  Los viernes cambio un poco la rutina y por la tarde voy junto con una de las hermanas y otros religiosos a un pueblo situado prácticamente en la frontera con Jordania. Allí tienen un  espacio de actividades para niños.

Si tuviera que definir con una palabra este voluntariado sin duda sería acompañar.

Y digo acompañar porque por el momento no puedo hacer más que eso . (El idioma es una barrera y aunque me manejo con el inglés, el objetivo final es el árabe). Aunque a veces, creo, que es suficiente simplemente estar con las personas que nos rodean; intentar hacerles la vida más fácil, prestando tu brazo para que el camino sea más llevadero ó simplemente con una sonrisa. Preocuparte por ellos






martes, 27 de enero de 2015

Un paseo por Etiopía



Y miro atrás y me veo hace unos meses, feliz, disfrutando, jugando, riendo, soñando y repito, feliz.

Cuántos momentos se me vienen a la cabeza cuando suena dentro de mi, la palabra “Etiopía”. Inexplicable, increíble, único y emocionante, así se resume mi viaje.

Un viaje que fue un sueño, un sueño que empezó hace mucho tiempo y que por fin este verano se hizo realidad. Y qué bonito es saber que estas haciendo lo que quieres.

Haberme sentido tan libre trabajando en un proyecto en Etiopia, me hizo cambiar a la vuelta varias rutinas aquí en Madrid.

Así que si estas leyendo esto, sueña, sueña a lo grande, pero cumple todos y cada uno de los objetivos que te propongas en la vida. Cada día es único y especial, cada momento que vivas no va a volver, así que ríe hasta llorar, disfruta de una buena compañía, aprende de ti mismo, viaja, amplia fronteras y supera tus límites, cambia TU mundo con pequeñas acciones de tu día a día. En resumidas cuentas, VIVE LA VIDA, que vida, solo tenemos una!

Gracias Etiopía por enseñarme esta valiosa lección.

Me llamo Sara, tengo 20 años y este verano he estado en Zway, dando clases de inglés en el cole y por las tardes disfrutando de talleres, juegos y la buena compañía de 400 niñas.


Gracias Madreselva y a la Universidad Sant Louis por esta gran oportunidad. 


Sara García Voluntaria de Madreselva 2014

jueves, 4 de diciembre de 2014

Mi experiencia de voluntariado: Camboya, un sueño

Esta experiencia como voluntaria nació del sueño de hacer algo que creía justo; de la ilusión de conocer otras realidades, de aprender, compartir y transmitir lo aprendido. Después de algunos voluntariados nacionales, creí que era el momento de ir más allá, de recibir una buena dosis de realidad  diferente a la que vemos día a día y sobre todo, de aprender.

Después de un curso de formación en la ONGD Madreselva, en el que nos dieron formación en primeros auxilios, salud, cooperación, resolución de conflictos, talleres, habilidades sociales, etc. llegó el momento de elegir destino y proyecto. Se habló de muchos interesantes pero ninguno por el que me hubiera decantado sin dudar…Y de pronto apareció Camboya como nueva posibilidad. No sé si al resto de voluntarios les pasó algo parecido con sus elecciones pero yo sentí una conexión brutal con este lugar y con este proyecto desde el primer segundo, y cuando llegué entendí por qué.
Después de un viaje agotador de 26 horas y cuatro aviones distintos, Sister Gema me recogió en el aeropuerto de la capital, Phnom Penh, aún lejos de la ciudad en la que iba a vivir, Battambang.

Cuando por fin llegamos al centro estaban todas las niñas y las hermanas esperando en el porche. El recibimiento fue emocionante. Esa misma noche tuve la oportunidad de dirigirme a todas ellas (con ayuda de una de las hermanas que traducía) y contarles las ganas que tenía de estar aquí, las ganas que tenía de aprender de ellas y de enseñarles todo lo que pudiese, y las sensaciones tan buenas que había tenido desde el primer momento que puse un pie en la casa. Me hicieron sentir en familia desde el minuto uno, sin hablar el mismo idioma y sin habernos visto nunca antes. La hermanas también me acogieron como si fuese una más en la comunidad.

Mis funciones principales aquí son: enseñar inglés, baile y voleibol; encargarme de las fotos cuando vamos a visitar a las familias de las chicas (cosa que hacemos casi todos los sábados); enseñar un poquito de inglés a través de bailes y canciones en algunas escuelas infantiles; y ayudar con algunas traducciones. ¡Me encanta mi trabajo!

Llevo cerca de dos meses aquí y aunque se han pasado volando han sido intensísimos. La sensación que tengo es de estar completamente en otra realidad, diría que hasta en otra vida. Lo que creía imprescindible allí aquí ha perdido toda la importancia. Mis preocupaciones, miedos y prioridades han cambiado radicalmente. Diría que la vida aquí no puede ser más bonita, lo que no significa que la realidad lo sea, sino que cada cosa que se hace tiene sentido; el tiempo y la energía están perfectamente invertidos. El sentido de familia, de compañerismo y de generosidad van mucho más allá de lo que conocemos allí, o por lo menos de lo que yo había experimentado.

Por supuesto que también hay dificultades. El idioma puede ser una barrera muy grande y puede llegar a ser frustrante no ser capaz de comunicar más. En seguida empecé a conocer más a las chicas y sus historias, a cogerlas cariño y a preocuparme por ellas. Las siento de alguna forma como mis hermanas pequeñas, las quiero y me preocupa que estén bien. Cuando veo a alguna un poco más triste o seria de lo normal, daría lo que fuera por hablar su mismo idioma para poder pasar de las conversaciones superficiales que podemos tener en inglés o las nulas que podemos tener en khmer, que por cierto es súper difícil. 

Sin duda una de las cosas que más me ha sorprendido ha sido lo divertida que puede ser la vida con hermanas. No es que tuviera prejuicios porque realmente conocía poco acerca de lo que era la actividad diaria que ellas hacían aquí, pero nunca imaginé que iba a pasármelo tan bien con ellas. Creo que he tenido muchísima suerte con la comunidad en la que he ido caer, son divertidísimas y me hacen sentir en familia en todo momento.

En estos dos meses he tenido la oportunidad de conocer realidades muy distintas, algunas bastante duras; de compartir, divertirme, aprender y abrir mi mente; de pasar tiempo sola y conocerme mejor; de sentir muchísimo amor, más del que había imaginado; de sorprenderme y emocionarme; de enseñar alguna cosilla; de conocer a gente extraordinaria… Y sobre todo, después de estos dos meses puedo decir, que creo cada día más en las personas que trabajan por amor. Me parece un trabajo puro y no puedo describir lo feliz que me hace estar formando parte de eso.


Aún me queda mucha experiencia por delante pero sé que ya ha cambiado algo en mí. Animaría a cualquier persona a vivir algo parecido.

Gracias Madreselva por la genial formación y por la seguridad que dais a vuestros voluntarios. Y gracias Cristina por el apoyo incondicional.



Un abrazo fuerte desde Camboya!

Chum Rieb Lie!! (Adiós!!)

Sara Clabo




Podéis seguir a Sara en su blog: http://diariodeunavoluntaria.blogspot.es/