jueves, 23 de enero de 2014

“Vida donde hay sueños”


Lo que nunca llegue a compartir… ahora habiendo pasado tiempo, y distancia… puedo sentarme a escribir que ha sido todo aquello en mi vida, aun con lagrimas de emoción, pero puedo llegar a expresar lo que nunca llegue hacer.
Aquel poblado de Amparaes-Cusco , Lima-Breña (Perú)-2011, aquel pequeño barrio a las afueras de Santa Cruz (Bolivia)-2013…



¿Quién ayuda a quien? pues al final esa es la cuestión, quienes ayudan a quienes... pues todas esas personas han significado una Mano Amiga en mi vida...

La primera vez que salí tuve apoyos para hacerlos, y otros quizás no tan convencidos de mis opciones, de marcharme fuera. En aquel octubre de 2011  que marche a vivir aquello cometí uno de las “locuras” más fuertes de mi vida, irme a emprender una experiencia de voluntariado en un momento débil personal, quizás demasiado tocada… pero aun así, no dude.
Llegar allí, a Amparaes fue una bofetada bastante fuerte con la Vida, y quizás más que con la realidad de allí, que también, con mi realidad (algo que no me esperaba de ese modo). Y esto lo digo porque muchas veces cuando sales a zonas con un índice de pobreza, vas con la idea de que todo te va a chocar, y vas, en parte, preparado para ver realidades chocantes, pero lo extraño es que te choca lo que eres allí, no sé como explicároslo exactamente… es que somos una gotita de arena en este mundo…

Lo más valioso que tenía era el rosario que me regalo mi abuela antes de marcharme, lo más grande que tenía se reducía a un símbolo que simplificaba lo mucho que me amaba la vida. Luego ese valor se fue extendiendo a más aspectos…
Mi vocación siempre la he reducido a servirme de alguna manera, con lo mejor que tengo, a los demás, y eso siempre lo he intentado traducir a los niños, a la infancia, y a la juventud, pues ir a un hogar de niños ¡¡era todo un Sueño para mi!!
Allí encontré muchos pequeños sueños que me he imaginado en muchos momentos de este camino de la vida… ayudar, aprender de los más pequeños, servir…
Pero sin embargo no fue del todo así… también encontré vergüenza, pureza, sencillez, vida, esperanza, y lo mejor… encontré Sueños vivos en muchos de aquellos chicos.

En mi segundo lugar, el hogar de Breña (Lima), fue allí donde encontré esos sueños, sus Sueños, ellos no eran conscientes, pero nos dieron Luz a los voluntarios. Mi vida cobro un giro, no sé de qué grados… pero algo sucedió en el ella, algo me latía por dentro que me inquietaba, no sé si era porque añoraba mis cafés con leche de España, o mi agua fresca de mi casa, pero todo aquello despertó en mi un pequeño huracán que ha día de hoy ha ido haciéndose más fuerte con el paso del tiempo.
La verdad es que me costó mucho adaptarme a la vuelta a España, pues en el tiempo fuera fue demasiado intenso, dilato con mucha fuerza mi corazón (por muy pedante que suene dicho así…)

Los niños de Amparaes, los chicos de Breñas, los voluntarios y amigos de camino (Ross, Diana, Pablo, Mireck…) han perforado y dado donde más se deja huella, han acariciado la sensibilidad, lo más grande que tenemos, me han regalado Amor de Dios.

Cuando antes nombro que una cosa que encontré fue “vergüenza” fue porque realmente me sentí absurda, absurda, porque aunque sea un topicazo… ¿qué es lo que necesitamos en la vida para ser felices? Sentí vergüenza de todas las cosas que muchas veces nos facilitan en nuestras casas (pensando en la vida Occidental que llevamos, si, estará quien diga, aquí también hay pobreza… pero desde mi óptica.. no es igual… aun que allí también hay riquezas, pero el contraste… es diferente… en algunas zonas, y eso es lo triste, y vergonzoso)
Allí, y muchos de los que salen a vivir “experiencias de voluntariado, cooperación, o de la rama…”, si verdaderamente quieren, pueden llevar una vida muy parecida a la que se vive aquí, en España. Pero en cada uno esta vivir la vida con quienes estas y compartes en esos momentos tu vida, al marcharte a aquella realidad, y adaptarte a ese regalo que se te hace de poder seguir y compartir cada momento a su lado desde la sencillez de sus vidas.


Allí me encontré realmente a luchadores, a chicos que no han perdido la esperanza cuando aquí seguramente la habríamos perdido. Encontré Vida en vidas aparentemente apagadas… alegrías, y sonrisas donde a veces solo se percibía tristeza, o muchas veces actitudes poco receptivas… Encontré pasión en la gente que se dedica a dar su vida en esos Hogares, pasión por entregarse. Y digo pasión, para desmitificar este término, hay quien entiende pasión como algo brutal, desbordante, para mi tiene un enfoque más sutil, más sincero, más entregado desde lo sencillo, sin hacer tampoco “mucho ruido”. Pues allí encontré apasionados de regalar sus vidas. Ross, (voluntaria peruana), Diana (voluntaria española), Pablo (Voluntario español), Mireck (voluntario polaco), Padre Ricardo (Salesiano)…

Y lo más grande que me lleve de allí, y lo que menos esperaba encontrar… “Los sueños”, Tener fe por los sueños, por lo que uno cree y vive en su vida. Cuando ni entendía exactamente la fuerza de los sueños, y perdía gas en la creencia de los míos propios, despertaron, sin lugar a dudas, Los Sueños de mi vida, me hicieron a volver a creer en la fuerza que tenemos los seres humanos para dar un giro, para creer en lo que llevamos dentro, para agradecer este gran regalo de la vida con la nuestra propia, sacando jugo a los proyectos que se nos presentan.
Volví de aquello muy tocada, pues me habían hecho muy feliz. Tanto que pensé en dar mi vida a esto.

 La vuelta fue horrorosa, volvía sola a España, me despidieron chicos, y los voluntarios en el aeropuerto, y se me pasaba de todo por la cabeza, de si realmente me iba a volver a encontrar con ellos en la vida, de cómo seguiremos en contacto, de que manera había hecho bien yendo dos meses fuera, si luego yo iba a volver, aquí, y ellos allí… había vivido una experiencia con personas, donde Dios ponía su otro “rostro”, ¿me iba a volver como si nada hubiera pasado? ¡Imposible! Se me fue de las manos, pues pensé en volver y darme más. Se habían integrado en mi vida.

Nunca olvidaré mi último día, me desperté con una sensación de “vacio”, porque me iba a volver en unas horas de vuelta España… mi sorpresa fue al despertarme Diana acompañándome a salir de la habitación, mis ojos se llenaron de millones de emociones indescriptibles… pues un pasillo lleno de sonrisas me estaba esperando hasta el comedor… Nunca olvidaré aquel gesto tan hermoso que me hicieron… Pues aquel rosario de mi abuela que significo tanto en aquella experiencia se “materializo” de alguna manera, era Dios a través de los gestos, de las personas, de todas esas increíbles circunstancias. La oración se hizo vida en el día a día.

Pero aquí está la segunda bofetada de todo esto… la realidad de aquí, de España.  Mi familia, amigos, estudios, CJ, cosas que cuidar, motivos importantes que tenía porque dejar de lado… Todo lo que me ha construido hasta entonces. No podía tampoco dejarlo de lado, ¿por qué mirar hacia otro lugar?
Me costo, pero aterrice, físicamente, y emotivamente de nuevo en mis quehaceres que me han ido construyendo. Entendí que fue todo aquello no fue solo una experiencia de voluntariado, sino que fue algo más, una experiencia hacia mi interior, hacia la increíble fuerza de la inercia del aprendizaje del Amor, un viaje hacia el interior, en el que aprendí que somos muy pequeños en este mundo, que nos necesitamos los unos a los otros para construirnos, para Amarnos, para crearnos, desde el minuto uno de nuestra existencia nos necesitamos, pues nadie “se pare solo”, necesitas de tu madre, de otros… pues sin Amor no somos nada, sin preocuparnos de manera desinteresada no somos nadie, sin mirar a las personas a los ojos, no somos nada.
Pues descubrí en aquellos sueños de aquellos chicos que no cualquier sueño merece la pena ser vivido, solo aquellos sueños en los que se Cree con el corazón, aquellos sueños que dan sentido a lo que eres, que hacen brillar a las personas que pasaron por ti, y a lo que eres, y que más allá de llegar a conseguirlo… lo que te hace Ser durante el camino los Sueños de tu vida.
“No hace falta mucho para vivir la vida con Amor, tan solo mira lo que llevas ahí dentro, y explótalo, al final, te llevarás más de lo que tienes”

Pasado un año de aquello, para Febrero de 2013 (y que ahora hará un año de esto) tuve la gran suerte, y el gran regalo de volver a marchar. Esta vez a Bolivia, con Javi.

¿Quién ayuda a quien?
Allí el hogar era de niñas, todo niñas. En el hogar había 120 niñas, increíble, pero cierto.
En este nuevo lugar, descubrí la fuerza de la autoridad, pues decía el párroco del barrio de casa Main en una homilía, que Autoridad veía de autor, que quería decir crear algo bueno en el otro, y en el caso de Dios, en nosotros, es decir, ¡¡Dios quiere crear algo bueno en nosotros!! Me preguntaba mucho de si éramos conscientes de esto. Y es que es ciertísimo! Dios quiere crear algo bueno en nosotros, sino ¿Por qué estaríamos aquí? Sino, ¿Por qué se nos ha regalado gratuitamente la vida?
Me rallaba mucho con esto, porque claro pensado así me parecía precioso, pero luego con los días como que me cambiaba un poco el pensamiento, pues si Dios quiere crear algo bueno en nosotros, ¿porque nosotros creamos cosas malas? Y porque hay vidas tan realmente tocadas, y niñas tan abandonadas en muchos sentidos, y aspectos?

La verdad es que esta segunda experiencia fue totalmente diferente, pues iba con otra mentalidad que cuando me marche por primera vez,  no sé si más madura y más consciente, pero si con el corazón un poco distante para no entrar de lleno en sus vidas.
Tengo el recuerdo de ir a acostarlas y que fuera superdivertido, pues se me enternecía el alma, darlas las buenas noches, acompañarlas a la cama, y darlas el beso de buenas noches era como tocar el cielo… pero lo deje de hacer estando allí, pues habiendo vivido otra experiencia un año anterior, me planteaba… que hago acostándolas, si me voy a ir en un tiempo? Qué sentido tiene hacerlo durante unos meses si me marcharé a mi país? No quiero ver niñas triste porque nosotros marchamos. Ya me paso en Perú, ver como tú te marchas, y otros se quedan tristes porque te vas. Te haces participe de su vida durante unos meses y luego emprendes otra vez tu vida, a tu destino de origen. Pues al final me reconcomía la conciencia.
El caso es que me surgió el dilema… ¿Quién ayuda a quien? Y esto me volvió a surgir en el campamento que viví con los chicos del Centro Juvenil (en España) ¿Quién ayuda a quién?
Cuando hacemos marchas en los campamentos, la “lógica” del caminante es ayudar el que esta algo más fuerte al que aparentemente flojea, o anda más débil… pero lo cierto es que para que se de eso es necesario una confianza, un yo te extiendo mi mano, tu me extiendes tu confianza sobre mi, y a mi estas cosas me dejan mucho sin palabras, ¿Por qué alguien te cede parte de su vida, porque alguien confía en ti, para que tu tires de el y le ayudes en su caminar? Aparentemente parece que les estas ayudando, pues estas tirando de el, le estas acompañando para que llegue arriba de la cima… pero en realidad, quizás, puede que te este ayudando él, de quien estas tirando, piénsalo, tu me das tu mano, yo tiro de ti, pero estas confiando, estas teniendo fe en lo yo soy, y estas sosteniendo mi voluntad…
Así lo empecé a ver con aquellas niñas, ¿Quién ayuda a quien? Sin duda… me ayudaron a entender esa Autoridad de Dios, ese crear algo bueno. A verlo más claro. Que no es cuestión de mirar el detalle de la “oportunidad” de quien pueda crear malo. Sino de mirarlo de la óptica de todo lo bueno que se crea.
Allí cualquier gesto era valorado, cualquier sonrisa, careto, clase de inglés, lengua, mate… Cada detalle era una oportunidad para ellas de hacer algo “grande” en el día, jugar al baloncesto descalzas al final del día era la actividad estrella del hogar para desinhibirse, para encontrarse con muchas de ellas.
Incluso las clases de guitarra que surgieron se las tomaban como un auténtico regalo, que yo pensaba pero bueno! ¿Quién soy yo para enseñarlas guitarra? ¡si mis conocimientos y capacidades son muy limitadas!
 
Pues ellas con sus ganas de aprender sacaron más de lo que yo incluso pensaba que tenía. Desde unas clases, hasta deportes, acompañarlas al cole, y en su día a día, se convirtió en una dinámica, de quien ayuda a quien… sin duda me dieron una lección de Vida, ellas que son receptoras de “ayudas”, resultan que son las que “transforman” y dan esa ayuda a quienes pasan por ellas.
Aquellas niñas me emocionaron con sus vidas, con sus alegrías, y lo mejor de todo, con su sencillez del día a día, y me volvía a hacer la maravillosa pregunta … ¿qué es lo que necesitamos en la vida para ser felices?
La verdad es que viví esta segunda experiencia en uno de los momentos más felices de mi vida, pero me volvía a surgir, porque es verdad, a veces nos complicamos mucho, y si que es cierto que hay vidas muy complicadas, pero tenemos autenticas oportunidades de vivir sencillamente y realmente, en muchas ocasiones, no empleamos nuestras posibilidades de despreocuparnos de las cosas superficiales… y se nos pasan por alto las cosas importantes, y pasamos a complicarnos.
Allí eso es diferente, parten de situaciones realmente complicadas, pero sin embargo hacen de su vida algo más sencillo, no sé si por cuestiones del azar, o porque cuestiones unos nacemos aquí otros allá, y otros más allá. Pero la cuestión es que a veces no lo valoramos. Esta quien pensará “yo sí que lo valoro”, pero no… en el fondo no somos conscientes de lo que tenemos realmente, y se nos olvida de lo difícil que es la vida para muchos, y sobretodo lo difícil que es la vida para los más vulnerables de la sociedad, muchos niños y niñas con situaciones que eternamente desconoceremos…

Al volver después de esta experiencia me choque con otra tercera bofetada, la realidad de ver las orejas al lobo… Mi familia en un momento difícil, no era consciente de la gravedad, pero algo había cambiado sus vida, mientras yo andaba fuera… me di cuenta de que mi servicio después de haber estado a miles de kilómetros de casa, aquí en la otra pared de mi cuarto algo grande me “reclamaba”, no me lo pensé, aquellas experiencias de vida que me fueron dotando de entrega, lo volqué en hacer lo más feliz a mi madre durante todo su proceso. ¿Lo más curioso? Que le debo mucho a todas esas personas, pues mi madre me noto algo diferente en mi interior a la hora de estar con ella, y es que son muy culpables de ello todos esos chicos que marcaron mi vida, y todas esas niñas que me llenaron de alegría, me han ayudado a entender la vida de otra manera, me han ayudado a ayudar en mi familia cuando más me necesitaban al cien por cien de mis capacidades. Me han dado la fuerza, la luz, la esperanza.
Y al final de todo me pregunte… ¿Quién ayuda a quien? Sin duda… Fui a ayudar, y han sido ellos, ellas, quienes me han ayudado en mi Vida. Un gracias se me queda pequeño para expresar todo lo que siento por todos y cada uno de ellos, pues no encuentro otra manera de agradecimiento que hacer la vida más sencilla, como ellos me han enseñado, a quienes me rodean… porque es que es cierto…. estamos en este mundo para hacernos felices los unos a los otros. Y hacerlo más fácil.  Espero que la vida nos vuelva a reencontrar. A todos aquellos que nos separan los kilómetros, pero nos unen esa fuerte luz de las estrellas que nos hacen brillar y que son reflejo de todas las personas que nos van dejando huella.

Beatriz Morales. Voluntaria 2013


lunes, 23 de diciembre de 2013

Voluntariado en Sede Central

Encontrarte con personas dispuestas a enseñarte, ayudarte y ofrecerte siempre su mejor sonrisa es el mayor de los regalos que la vida puede ofrecerte.
Precisamente eso es lo que encontré en Madreselva, a penas estuve 3 meses en la sede de voluntariado de Madrid, pero desde el primer día me recibieron con los brazos abiertos, haciéndome sentir una más.
Cuando empiezas hacer algo nuevo sin tener mucha idea te invade una sensación de entorpecer más que ayudar pero en ningún momento te dejan que esos sentimientos vayan mucho más allá. Desde el primer momento confían en ti y no les importa contarte, explicarte, revisar tus trabajos, aunque eso suponga más tiempo del suyo.
En la sede siempre hay mil cosas que hacer, leerse el Boe con los requisitos para las subvenciones, informes por doquier con fecha de entrega, no te olvides de las auditorias, y las facturas, hacer las entrevistas de voluntariado, mantener al día las redes sociales y hacer los programas de sensibilización, poner al día la base de datos de apadrinamientos, organizar y colocar la biblioteca, archivar y reciclar, los líos informáticos de los que nadie se libra, y aquello que nunca encuentras cuando lo necesitas. Pero siempre amenizado con buena música, charlas entre mesas, un té indio a media mañana, una buena tortillas de patata, o las empanadillas de las hermanas, porque las celebraciones no faltan! Cumpleaños, bienvenidas, visitas! Vamos, que así da gusto.
Por esto y por todo gracias
Gracias por dejarme formar parte de vuestro proyecto
Un beso enorme

Pau

Paula Gil  García. Voluntaria en Sede Central de Madreselva

viernes, 8 de noviembre de 2013

"mi vida estará en El Salvador"

Parece que fue ayer.. Veintiséis  horas de viaje, aterrizo en Madrid, impaciencia, queriendo empujar, metiendo prisa.. Vamos, no tengo todo el día! Cómo si tuviera algo más que hacer.. Sería capaz de salir corriendo y olvidar las maletas dando vueltas sin parar..

Cierro los ojos, nueve meses en los que un millón de momentos hicieron que ahora sea quien soy..Veo a papá.. “Abraza a mamá primero me dijo antes de venir”. Sabía que no podría aguantar, que saldría corriendo hacia mi.. Abrazos, sorpresas, lágrimas que en sonrisas se volvieron a convertir..

Noches en las que no puedo dormir, horas en las que mis sueños ya no están aquí.. Recuerdos, momentos vividos.. No sé si cambié un poquito sus vidas.. Pero si de algo estoy segura es de que cada uno de ellos, trabajos, momentos.. consiguieron cambiarme el rumbo a mi..

Los días pasan, me dejo cuidar, aprovechando esas cosas que luego tanto volveré a extrañar.. Charlas entre amigas de siempre, sonrisas y viajes compartidos, paseos del brazo de papá.. Mucha gente me pregunta de donde salió esa inquietud de ser voluntaria este tiempo atrás.. Creo que es fácil de poder contestar.. Si conocierais a mi padre, creo que ni siquiera lo llegaríais a preguntar..

Casi una año atrás me costó despedirme, pero como dice mi madre, “hace una año te despedía sabiendo que pasados nueve meses te tendríamos de nuevo aquí, pero ahora no..ahora el billete de vuelta lo olvidaste comprar”.. Tiene razón, pero ese billete no fue olvido, fue sabiendo que a partir de ahora mi vida estará en El Salvador..

Entre nervios y maletas.. Entre nudos y felicidad..
Mi sobrina me mira con cara de “por qué llora mi tía si la única que llora cuando quiere algo soy yo”.. Nuevos abrazos, lágrimas que mis hermanos dejaron escapar.. Sé que a una abuela de 92 años le cuesta entender que viaje tan lejos en busca de esa vida que tanto vuelvo a desear.. “Cuídate mucho hija”, es lo último que escucho antes de verlos a través de un cristal.. Sonrío, cierro los ojos, sin ni siquiera haber subido todavía al avión comienzo a volar..

Impaciencia, escalas, pasos que me llevan de una sala a otra.. Sueños entre suelo y butacas incómodas, charlas con aquel señor mayor que hizo que mi espera fuera mucho mejor..

Anuncian mi vuelo final, nervios entre desvelo y enormes ganas de llegar.. Migración, recogida de maletas, impaciencia por salir..  Flores, de nuevo lágrimas y sonrisas, abrazos que me hacen sentir más que nunca que mi nuevo hogar está en este increíble país..

Gracias Madreselva.. Gracias por ser ese primer eslabón de mi nueva vida aquí..


Alejandra Cortes. Voluntaria de campos de trabajo y de Gestión de Proyectos

miércoles, 16 de octubre de 2013

Dilla y su clínica Prodigiosa

El sur de Etiopía
Dilla, sur de Etiopía a 370 kilómetros de la capital, Addis Abeba. Casi setenta mil habitantes, la mayoría dedicados a la agricultura de subsistencia.

Tasas de mortalidad infantil y materna más altas que la media del país. Una de las principales causas de muerte entre los niños es la malnutrición severa. Las recientes hambrunas de los últimos años ha agravado la situación. Refugiados somalies han llegado a la zona. Toda esa impactante realidad no ensombrece la belleza natural del entorno. Frondoso, exuberante, una de las principales comarcas productoras de café de Etiopía.

 La Misión Católica se estableció allí hace casi 30 años. Poco a poco fue creciendo. Las Hermanas y los Padres Salesianos tienen colegio de primaria y secundaria, centros de Formación Profesional, con talleres de Costura, Informática, Mecánica, Madera…. Una labor extraordinaria  dirigida a la formación de la población más joven y, a su salida profesional para que tengan un futuro.  Además, las Hermanas salesianas tienen, un Jardín de Infancia, del que se sienten muy orgullosas. Fue construido, gracias al apoyo de  Madreselva. Cada año más de cien niños reciben aquí su primera educación.
Pero, si todo esto es importante, la joya de la corona, es el Centro de Salud don Bosco,  también en marcha gracias, en  buena medida, a la ayuda económica de Madreselva.

En este Clínica y en la Escuela de Verano de la Misión, hemos tenido la suerte de colaborar los voluntarios de Madreselva, Simon Grayson y Carmen Corredor. Un privilegio para nosotros.
 En el Centro de Salud, se trata, diariamente, a unas 80 pacientes. La mayoría son personas muy pobres, que llegan andando, en muchas ocasiones, durante varias horas.

Las afecciones más comunes son la malaria –en los últimos tiempos aumenta la malaria infantil-, la tuberculosis, bronquitis , reumatismo, tifus, elefantiasis, sida, infecciones múltiples, enfermedades de transmisión sexual, malnutrición, raquitismo, quemaduras…..


La Clínica cuenta con laboratorio, que agiliza enormemente el diagnostico de los pacientes. Una tarde, estábamos realizando actividades con los niños en la Escuela de Verano y observamos que una de las pequeñas, Selam, de solo cinco años, estaba pasiva, como inmovilizada. Parecía que tenía una fiebre muy alta y la llevamos a la Clínica, a sólo unos pasos del patio de la Misión. Le tomaron muestras y, media hora después se dio el temido resultado: Selam tenía malaria. Su madre llegó sumida en un baño de lágrimas. En la Clínica empezaron con  el tratamiento.

El Centro tiene su propia  farmacia. Periódicamente, la directora,  sor Corazón, una extraordinaria doctora dedicada en cuerpo y alma a los enfermos, viaja a Awasa ó a Addis Abeba a recoger los medicamentos.
 Especial dedicación se brinda a la atención pre-natal, postparto, inmunización y vacunación. Cada jueves los pacientes son niños y madres, que siguen los controles periódicos de vacunación, peso,  malnutrición y  control del parto. Durante nuestra estancia, dos excelentes voluntarias polacas, Ewelina y Marta , matronas, ayudaban en la tarea  a sor Corazón y a las magníficas enfermeras, todas etíopes..

Nuestra labor como voluntarios de Madreselva la realizamos en la Administración. Con nuestra jefa Assele, todos los días, preparábamos y ordenábamos  las historias de los pacientes. También ayudamos en la clasificación e informatización  de las medicinas  en la Farmacia. Y los jueves, preparábamos las vacunas para los niños. Todo un aprendizaje, que agradecemos a las Hermanas y a todas las enfermeras de nuestra querida Clínica.
Por las tardes, colaborábamos en la Escuela de Verano del Oratorio.  Enseñábamos inglés a las más pequeñas –sesenta niñas en la clase-, todo un reto. Y luego, organizábamos las actividades recreativas y de juegos educativos.

Además, hemos grabado imágenes de todas las actividades de la Misión para hacer un documental. Es importante que en  España se conozca el trabajo que las Hermanas y los Padres realizan allí y  cual es la realidad de Etiopía en salud, educación, la vida cotidiana de la gente, la labor de los voluntarios …..
 Todo lo que se haga es importante y necesario en Dilla.  El trabajo diario de la Clínica es fundamental para mejorar las condiciones de vida de la población. Salesianas y Salesianos tienen  claro que la  educación es el motor del cambio. Por eso, la actividad  empieza, cada jornada,  en el Centro de Salud, con una charla sobre prevención. Los pacientes lo saben y acuden a la sala de Información. El personal sanitario se distribuye y cada día, da consejos sobre  buenos hábitos de higiene, cuidados frente a la malaria, el tifus etc. Los frutos se están viendo poco a poco.

Después de nuestra extraordinaria estancia en Dilla, podemos decir que las Hermanas pueden estar orgullosas.

Pero, siempre crecen las necesidades. Ahora necesitan  un paritorio, fundamental para que disminuyan las altas tasas de mortalidad tanto de las madres como de sus hijos.
También se necesita  una sala de espera, para que los pacientes no tengan que aguardar en el patio, tantas veces con lluvia y frio.
Para conseguir la financiación, Madreselva se pusieron en  marcha una campaña en la red. Es un microproyecto de crowdfunding –cooperación colectiva- para la Clínica de Dilla.
 Después de estar allí, uno se da cuenta de que con muy poco de la ayuda de cada uno de  nosotros, se puede conseguir tanto para este  prodigio de Clínica, que tanto está colaborando en la mayor salud y  mejores condiciones de vida de la población de esta hermosa región de Etiopía.


Carmen Corredor. Voluntaria veterana 2013



martes, 1 de octubre de 2013

TRAS CONOCER EL HOGAR TESAPÉ PORÁ

Hola, soy Lola de nuevo. Antes de mi primera experiencia, escribí para huellas cómo había llegado a parar a Madreselva. Tenía dudas de si iba a ser de ayuda en Paraguay, en el Hogar Tesapé Porá, no sabía si me iba a gustar o lo iba a pasar mal. Mucha gente me decía que era muy valiente, y yo me agobiaba un poco, porque nunca me he considerado valiente. Cristina me dio el otro día una carta que escribí yo el primer día del curso de voluntariado, y la conclusión de toda la parrafada, es que sabía que algo, Dios, el destino, la educación que he recibido, o como lo quieras llamar, me empujaba a irme de voluntariado.  Y efectivamente tenía razón.

Al principio tenía miedo de no encajar con mi compañera de viaje, Elena; pero la verdad es que ha sido genial ir con ella. También tenía miedo de cómo iba a ser el trato con las hermanas y las cuidadoras de las niñas ("tías") de allá; y todas nos han ayudado y cuidado mucho. En concreto, hemos tenido mucha suerte con Tía Mónica, pues tenía más o menos nuestra edad, y hablábamos mucho con ella, nos aconsejaba, nos enseñaba la ciudad, y con ella viajamos a las Cataratas de Iguazú, a Ciudad del Este...
El Hogar Tesapé Porá, se encuentra en Villarrica, una ciudad muy chiquitita cerca de Asunción en kilómetros, pero muy lejos en tiempo, pues para hacer 170 km, tardas como cuatro horas y media en autobús. Es un hogar que acoge a niñas con diferentes problemas, algunos muy graves, otros no tanto. En cualquier caso, niñas de las que sus padres no pueden hacerse cargo. A lo mejor hay gente que se imagina un edificio cutrecillo, y con pocos recursos. Para nada es así, tiene de todo: agua caliente, luz, buena comida, wifi (no muy bueno, pero tiene), un patio, una panadería, una casa para las mayores y otra para las pequeñas... Es un Hogar que lleva bastante tiempo, y poco a poco, voluntarios han ido llevando cosas físicas necesarias, o simplemente ideas que luego las sores de allá han podido cumplir.

     
Cuando llegamos, las pequeñitas no se despegaban de nosotras. Siempre querían jugar y que les contases cosas. Yo estaba encantada, pues no tuve que hacer nada para ganarme su atención. Las mayores... es otro caso. Tardaron más en dirigirnos la palabra, pero tras la primera semana ya nos hablaban todas. Reconozco que esa semana sí que tenía preferidas, pero poco a poco esas preferencias se iban borrando. Para mí, todas las niñas tenían algo que las hacía únicas, y todas me han enseñado algo. Podría ahora mismo contaros algo de cada niña, pero creo que si alguien está más interesado en el proyecto, que me pregunte en persona, pues ahora no quiero ocupar mucho más espacio para no cansaros.

Sé que lo que voy a decir lo habréis escuchado millones de veces a otros voluntarios, pero creo que yo di menos de lo que las niñas me dieron a mí. Yo lo único que hacía era bailar, jugar, ver pelis, de vez en cuando sí que les explicaba algo de matemáticas o algo así, pero poco. Ellas me enseñaron muchas más cosas sobre la vida, sobre la felicidad...


Espero poder volver el verano que viene con mis niñas, aunque sea solo unos pocos días. Muchos amigos me dicen que por qué no pruebo otros lugares. Y yo, en parte quiero conocer más proyectos, pero después de haber vivido en Villarrica un mes, me es imposible pensar que no voy a volver nunca más. Además hice una cosa que no os recomiendo, y es prometerles a las niñas que voy a  volver. Cuando una niña te mira a los ojos y te dice muy en serio que no te vayas, que te quedes con ella para siempre, es inevitable (por lo menos para mí) decirle que no la vas a volver a ver en la vida. Otra anécdota es que una de las mayores (bueno de 12 años) nos preguntó un día a Elena y a mí, que si nos aburríamos allí con ellas. Nosotras le respondimos que no, que nos lo pasábamos muy bien, y que por qué nos preguntaba esa tontería. Ella nos dijo que porque luego nunca volvíamos.

Bueno, pues espero que algún día vayáis a Villarrica, y os llene tanto como a mí.

Lola Teja (Voluntaria 2013)

miércoles, 18 de septiembre de 2013

México Sur.

Antes de meterme yo en una ONG, me escribí en un Microsoft Word una lista numerada de las razones de porqué quería hacer un voluntariado internacional, para en la pre y post experiencia leérmelo para ver si algo había cambiado (como un experimento digamos), en total me salieron 16 razones...las cuales acabo de volver a leer ahora y me han coincidido una buena mayoría.

Lo primero, hola a todo aquel que le apetezca leer esta brillante experiencia que voy a trataros de contar, porque si, el adjetivo que le he atribuido desde el principio es ese, brillante. Pero antes de todo mi nombre es Nico, tengo 21 años, y esta es mi primera experiencia con Madreselva, esperando que haya una segunda porque si que es verdad que el casi mes y medio que pasé allí ( 22 de junio-31 de julio) se me ha pasado rápido, pero al mismo tiempo me parecía un tiempo prudente para una primera vez así que me alegro de haberlo hecho así.
Es la primera vez que hago un viaje de este tipo, realmente tenia muchas ganas de hacerlo en algún país de América y este proyecto ya lo tenía en mente desde 2011.

"México!? y por qué no te vas a Afganistán con las tropas estadounidenses? Cuidado, que allí son de gatillo fácil!!"

Estas son frases que tuve que oír antes de ir para allá, la verdad que es muy cierto el gran poder que tienen los medios de comunicación, ya que lo único que sale en las noticias son decapitaciones y tiroteos, pero...lo que la gente no piensa es que de los 118 millones de mexicanos que habitan el país solo a un pequeño porcentaje le ocurren estos tipos de sucesos, si del 100 % de la población la tasa de homicidio se encuentra en el 20%, la gente se fija en esa pequeña cifra, no en el 80% restante...basta con ir con gente del lugar que sean de confianza y saber que estás en buenas manos. 

Yo en México he sido canadiense, gringo ,güero (blanco)...ah! y también he lavado mi ropa a mano a la "antigua usanza", cosa que no había hecho nunca, pero empecemos desde el principio.

Cuando llegamos a México DF nos alojamos en la casa de las sores (hermanas salesianas, del italiano "sorelle"), en uno de los barrios pobres de la ciudad, y por las que nos sentimos bien recibidos. Los primeros dias que pasamos allí respiré un ambiente de pobreza que nunca antes había experimentado, fue duro, nuestro barrio estaba muy destartalado, las paredes de los edificios desgastados y poco cuidados. Además otras de las cosas que más me impresionó, son los barrios de chavolas que te vas encontrando paralelos a la carretera, y en ocasiones, basta con mirar por la ventana del bus para observar montañas enteras cubiertas de comunidades chavolistas... yo, paradójicamente, puedo decir que he conocido a mexicanos ricos, pero la cuestión es ¿cómo explicar que el hombre más rico del mundo sea mexicano y que compatriotas suyos estén viviendo en la pobreza?. 
Había muchos neones, en los coches, peajes, las barras de los peajes, motos de policía, capillas, en las vírgenes de las capillas y en las que había en mitad de la calle para venerar envueltas en luces de navidad. Mucho caos de tráfico, si sabes conducir en Ciudad de México, puedes hacerlo en cualquier ciudad del mundo, pues muchos trazados de la carretera son caóticos, donde las señales de tráfico son mucho menos importantes que la improvisación y pericia del conductor.
Yo una cosa que digo es que desde que llegué a México, y supongo que a América Latina en general, es que todos los transportes son mucho mas "humanamente aprovechables"; tanto en la capital como en todo el pais, en las motos y quads se va siempre con sandalias, sin casco, con los auriculares de música, tres o cuatro en la moto, y con las bolsas de la compra en medio. En los coches de cinco plazas, si caben siete, mejor. En las pick up todos los que quepan van sin problema en el remolque y otros colgados de pie en la parte trasera, en definitiva, todo lo que aguante la máquina. 
También al meterme en las catedrales me sentí como en España al ser iguales con la misma apariencia por la influencia española, claro, y también que tan lejos de casa se siguiera hablando español, sí era algo que también quería experimentar. Por último, raro era no ver los puestos de carne y frutas ambulantes con los vasos llenos de abejas comiendose la fruta antes que el cliente.

A la pregunta cuando hablas de un voluntariado de qué se hace allí o cuales son tus actividades, la respuesta es : lo que tú puedas ofrecer.

Parece que cuanto más pobre es una comunidad o un país, más alegres, sonrientes y sencillas son sus gentes, y esto es algo que enamora.

Zitácuaro, a dos horas del Distrito Federal, es un pueblo del estado de Michoacán que venía de sufrir una ola de violencia recientemente en 2012 por la disputa del control de los territorios entre bandas, pero este año la zona ya estaba tranquila. Michoacán es uno de los focos de México donde existe mayor tráfico de drogas, esto pasa porque sus tierras son fértiles para la siembra, por lo que crecen con facilidad plantaciones de calidad y en abundancia, sobre todo de marihuana.
Nuestra primera parada como voluntarios la hicimos allí en una Casa-Hogar de niñas en Zitácuaro, éstas eran niñas de 4 a 16 años que habían tenido problemas en sus casas de vejación por parte de sus padres, alcoholismo, maltrato, abandono en la calle, riesgo de violación, algunas no conocían a sus padres, varias de las madres eran prostitutas y ni sabían su cumpleaños, son recogidas ( mejor dicho, rescatadas) por la institución del DIF que las lleva a estos hogares para que reciban una reeducación hasta alcanzar una edad y obtener las herramientas necesarias para que después puedan seguir ellas solas.
Su situación las hace madurar a temprana edad. Estuvimos alli 2 semanas, vas dispuesto a entregarte al 110 % para ellas y darles todo el cariño que puedes y ellas sin darse cuenta te dan el doble, te hacen sentir muy querido, te dan cartas, abrazos, regalos, dibujos... Nuestra actividad diaria con ellas la primera semana, que aun tenian escuela, era levantarlas (mi compañera) desayunar, asegurarse de que se asearan y llevarlas a la escuela, a 10 minutos andando, una de las cosas que me dejó atónito fue ver como se paseaban las patrullas del ejército armados en sus vehículos por las calles... despues volviamos y hasta las 12 teniamos tiempo libre hasta volver a recogerlas. Hasta la hora de comer teniamos como una hora de juegos en el patio, a las 3 los aseos, fregar cada piso, limpiar y recoger. A las 4, clase de inglés, luego taller de costura y hacer collares y pulseras con los materiales que habia para ello, estas son expuestas en una vitrina de cristal para que la gente lo compre y ayuden a subencionar el mantenimiento de la casa y darles un apoyo económico. Alguna vez vimos una pelicula y en general, los dias que llovia (era epoca de lluvias) nos quedabamos dentro con los juegos de mesa, y las tardes de buen tiempo saliamos al patio a jugar, en donde también nos ayudaron nuestros compañeros mexicanos Rubén, Gus y Grisel con quienes conectamos, nos trataron y lo pasamos muy bien. 
Todos sores, niñas y nuestros compañeros nos recibieron desde el primer dia como en nuestra casa. La segunda semana, ya en vacaciones, haciamos las mismas actividades, pero por las mañanas las llevabamos al parque a jugar e íbamos a por leche a una tienda que nos la regalaba la mujer que trabajaba alli. Algunas noches las leíamos un cuento antes de irnos a la cama. 
Nos fuimos encantadísimos de Michoacán y toda la estadía allí fue increible.

Mi padre dice que para que un lugar sea verde, su cielo ha de ser gris, o si quieres un lugar de sol, la tierra será mas seca y hostil. Chiapas es la viva combinación de los dos elementos, lugar de verde y frondosa vegetación con un cielo azul y soleado.

De vuelta al Distrito volvimos a la casa de las sores donde nos esperaba nuestro autobús para ir a Copainalá, Chiapas (último de estado mexicano colindando con Guatemala) con los nuevos compañeros donde íbamos a un campo formativo de 3 semanas. Éste era nuestro voluntariado original y oficial con Madreselva, pero dado que viajamos a México tiempo antes, nos encontraron la Casa-Hogar de Zitácuaro, lo cual agradecimos enormemente. Después de estar toda la noche viajando, llegamos a Copainalá donde hacía un calor aplastante debido a la gran humedad por el clima semitropical de la zona, Copainalá era el "pequeño San Francisco" ya que todas las calles eran cuesta arriba y cuesta abajo. Un pueblecito humilde y tranquilo rodeado de montaña y vegetación. Por Chiapas viajamos mucho, conocí Iturbide, Campeche, La Nueva, (mis campos de trabajo aparte de Copainalá), Chiapa de Corzo, donde está el gran Cañón del Sumidero, una maravilla natural que recomiendo a todo el mundo, Tuxtla Gutiérrez, la capital de Chiapas cuya ciudad me enamoró, y San Cristóbal, pueblo colonial con mucho encanto.

Nuestra primera semana la pasamos en Iturbide, una aldea que se convertiría en "nuestra base" para ir a las diferentes aldeas de los alrededores a ayudar. Esta fue para mi la semana más dura de todas y en las que más cerca estuve de experimentar como se vive en la pobreza y con pocos recursos, dormíamos en el suelo con los sacos de dormir en compañía de arañas de buen tamaño, entre 5'30-6 de la mañana ayudaba con el desayuno al fuego de leña como se hacia en los pueblos, la ducha, nada de agua caliente (eso es para ricos) y con puertas de madera que se caían a la mínima, y a lavarnos la cara y dientes en una fuente por la mañana con el cubo de agua, desde ese momento, aprecié mi cama y mi ducha caliente.
Con lo que más convivimos fue con gallinas, mulas, pavos y perros abandonados. 
Los primeros dias practicabamos las manualidades papiroflexia que los días siguientes tendríamos que hacer en nuestras comunidades.
Lo que siempre hacíamos los dos primeros días de llegar a nuestras comunidades era el "visiteo", llamar casa por casa (siempre con las hamacas en el centro del salón debidamente colocadas dónde en muchas ocasiones eran sustitutas de las sillas) e invitar a los locales de todas las edades a nuestros talleres y actividades.

Cada día era diferente al anterior, nuevas situaciones y aventuras.

Para ir a Campeche era todas las mañanas una hora de camino, y cuando llegábamos allí los niños ya nos estaban esperando con ilusión para empezar a jugar, hasta que nos metíamos a la iglesia a contarles el cuento de cada dia con su enseñanza, después hacíamos las manualidades y por ultimo daba clases de inglés a los que quisieran, era el "maestro Nico", un título que para mí se me quedaba un poco grande...un día cuando nos íbamos un buen hombre nos invitó a que pasáramos a su casa y su hijo nos sacó un plato de ensaladilla con patatas y coca cola, el hombre se sentó en su banqueta y con su buen corazón esperó a que termináramos de comer para irnos, un hecho que no olvidaré nunca. El último día de Campeche, nos despidió la alcaldesa del pueblo entre lágrimas de agradecimiento.

La segunda semana ya saliendo desde Copainalá, nuestra coordinadora Cristina, nos dió a Lucía y a mí la gran sorpresa de venir a visitarnos y a quedarse esa semana con nosotros para conocer el proyecto.
 La comunidad a la que iríamos era La Nueva, a 15 minutos en una pick up que venía a recogernos por la mañana ,eso si, los dos únicos baños que había, era una caseta sin luz, sin agua y con orugas negras por las paredes y el techo. Allí estuvimos en una iglesia muy pintoresca y de ambiente fiestero dónde en nuestros ratos libres jugábamos con los chavales al fútbol, dábamos nuestros cuentos con enseñanzas y manualidades, hacíamos juegos con música para presentarnos y conocernos mejor, y esta vez daría inglés con dos compañeras italiana y mexicana a los chicos.
Aquí también hicimos un día un bazar "mercadillo" con ropa, calzado y juguetes para los niños. Para estos hicimos una tombola, poníamos a cada juguete un número, después en papelitos el niño cogía de una bolsa uno, y el número que le tocara era el juguete que se llevaba con unas galletas y un vaso de agua de jamaica (bebida dulce de hierbas rojas típico de México que se puede tomar frío o caliente).
Una vez más el último día los del pueblo nos agradecieron de corazón haber ido allí a ayudarles aunque solo fuera por una semana.

La última semana, ya trabajando para Copainalá  fue una gran fiesta ya que hicimos todas las actividades que habíamos estado haciendo en nuestras respectivas comunidades con anterioridad, pero en el atrio de la iglesia y a lo grande, con un escenario para las canciones y con muchísima gente que acudió del pueblo, hicimos una representación de teatro muy bonita, y yo en esta ocasión fui auxiliar de taller de italiano con mis compañeras italianas Elena, Lucrezia y Chiara, la forma que teníamos dar las clases era muy amena y los chavales se divertían y aprendían rápido. Me sentí muy arropado en todo momento por los chicos de allí, que tienen una magia especial que te hacen sentir importante y que significas algo para ellos, no tiene precio que te pidan por favor hacerse una foto contigo y después te den las gracias, les das tu las gracias ellos por hacerte sentir especial...son sencillamente increíbles.

Hemos viajado muchísimo (y a veces pienso que se aprende más viajando que yendo a la universidad), he conocido lugares y personas maravillosas que me han dado una lección de lo que significan los términos de GENEROSIDAD y HUMILDAD, algo que, lamentablemente, no está tan esparcido por el mundo como debería, que te traten mejor que a ellos mismos con el único afán de que tu te sientas bien.
 Satisfecho porque siento que realmente he podido AYUDAR de FORMA CONSTRUCTIVA y EFECTIVA a los pueblos en los que estuve. Otra cosa que me llevo que vale su peso en oro es el AGRADECIMIENTO tan SINCERO de los pueblos en lo que estuve. Yo no se hasta qué punto habré sido capaz de aportarles a ellos y de si habré dejado huella en las comunidades donde trabajé, solo sé que ellos a mi, si, me han enseñado mucho, valores de la vida que en realidad son los más simples pero los más humanamente importantes y que a veces por todo lo que tenemos, olvidamos.

El sentirte parte de un equipo como VIDES ha sido bonito y muy importante para mi.

Agradecerles a Madreselva todo el apoyo que me han brindado en el proyecto, me han hecho sentirme Madreselva y estoy muy a gusto con ellos. A Sor Anabel, que fue la que hizo posible que fuéramos a Zitácuaro y que nos acompañó en Chiapas, por su paciencia, positivismo y por aceptarme tal como soy, (PD : por no picarme ningún alacrán y avispas rojas de Copainalá, ni las arañas de Iturbide), y por último a México, que nos arropó del primer día al último, porque es un gran país, hermoso y de mucha riqueza, me ha dado una gran lección, gracias.


Nico, voluntario de Madreselva.