martes, 5 de abril de 2011

Este verano destino a….


Nos hemos estado formando y preparando para realizar una experiencia en el sur. El fin de semana del 5 y 6 de marzo por fin conocimos los campos de trabajo para este verano. Disfrutamos de un fin de semana en Galapagar lleno de ilusiones, de nervios, de proyectos… nos conocimos más y construimos un bonito grupo. Además pudimos compartir con los voluntarios veteranos sus experiencias.

Luego toco pensar y reflexionar cual de los destinos presentados se adaptaba mejor a cada uno de nosotros y por fin… tenemos país para realizar nuestro voluntariado: Perú, Mozambique, Madagascar, Honduras, Bolivia, Kenia, R. Dominicana… Ahora toca la última parte de la preparación para la gran experiencia. Conocer el país donde vamos, el empaparnos de la cultura, de la misión, escuchar a los voluntarios anteriores, escribir a las hermanas que nos acogen allí,… comienza la cuenta atrás.

Todavía nos quedan sesiones de preparación de nuestra experiencia que van a enriquecer nuestro voluntariado: técnicas de alfabetización, la salud también viaja, talleres y manualidades, el estudio del país…

“Se puede construir la felicidad con

muy poco”

lunes, 28 de marzo de 2011

un paso hacia el sur...


Hace tiempo que simplemente quería vivir de otro modo, pensar como aquellos que al regresar a la gran ciudad hablaban de esa Tierra de “exclusión”, pisarla a fondo, vivir esa magia que Él sentía al hablar de allí.

En cada una de mis mañanas todas esas palabras se empeñaban en acompañarme, empujándome cada vez más a vivir esa experiencia, ese paso a hacia el sur..

Debía saber que yo no podía curar todo el mal del mundo, que la llegada sería importante, pero que los pasos por andar debían serlo todavía más..

Ya llevo varios meses aquí, y hasta hoy no había sido capaz de escribir una serie de frases que describieran mi experiencia, mi aventura..

Y si os digo la verdad llevo varios tachones, borrones y folios con palabras sin enlazar.

Me cuesta resumir aquella plenitud, aquellos sentimientos, sensaciones.. Describir esos ojos saltones que en cada uno de mis días me hicieron tan feliz.

Me costó adaptarme, ser capaz de asimilar aquel ritmo de vida, esa “paciencia” que me era repetida hasta la saciedad.. Y ahora, ahora me cuesta levantarme aquí, en “nuestro” Madrid. Pensar en aquellas pequeñas vestidas con ropas rasgadas, convertidas en princesas, pequeños hombrecitos con ganas de soñar, de aprender..

Entonces conjeturo, me dejo llevar.. Regreso a ese camino diario hacia la escuela.. Cojo sus manos, danzo.. Recuerdo esas noches en las que la luna tan cerca vi..Charlas antes de podernos acostar, compañeras, hermanas.. Días que nunca olvidaré.


Alejandra Cortés. Voluntaria 2010

domingo, 20 de febrero de 2011

EL FINAL DEL TIEMPO DE MANGAS. TIEMPO DE DESCUBRIMIENTOS. TIEMPO DE LLUVIA.


Cuando regresé de Mozambique, tras la experiencia de voluntariado del primer año, la gente solía preguntarme muchas cosas, pero una de las preguntas más frecuentes era sobre las estaciones del año. Mi respuesta solía ser “de libro”, en base a lo que había leído: época seca y época de lluvias. El segundo año traté de investigar sobre el tema, para satisfacer la curiosidad de mis amigos y familiares, pero las respuestas que me daban por aquí no eran muy esclarecedoras. Ahora, cuando pasan más de cinco meses desde que regresé a Chiúre, os puedo decir que viví el tiempo de la naranja, el tiempo de la papaia, el tiempo de las mangas y, ahora, estamos a punto de comenzar el tiempo del maíz. A la vez, os puedo decir que yo, personalmente, vivo en un tiempo de constantes descubrimientos.

A veces, son grandes descubrimientos, como ése de las estaciones que compartía al principio con vosotros. Fue hace poco que caí en la cuenta que no existe una fecha determinada para los cambios, sino que es la propia naturaleza la que anuncia el paso del tiempo: llegan, cuando llegan. Es lógico también que, en lugar rural como éste, donde la gente vive con lo que produce en su propia machamba (en su huerta), esos cambios lleven por nombre el del alimento principal.

Otras veces son algo más pequeños: el sentido de algunas palabras en macua (la lengua local), una flor de madera que parecía tallada por un carpintero y resulta ser el fruto de un árbol típico de la ciudad de Nampula, los colores de las mariposas, las acacias (árbol símbolo nacional) que no dejan de dar flores de un rojo intenso...Esa capacidad de sorpresa ante las más pequeñas cosas, se la debo a una de las hermanas de la comunidad que me acoge. Bueno, la aprendí de niña, pero la olvidé, con ella la recuperé y también por ellas (por la capacidad e sorprenderme y por haber pasado tiempo cerquita de Irmá Cándida) también doy gracias.

Pero, además de los grandes y los pequeños, también están los “redescubrimientos”, es decir, cosas que ya consideraba importantes y que aprendí a ver con otros ojos. Es el caso de la lluvia, a la que aprendí a contemplar como una fiesta. Y es que, este año, todos miraban al cielo con impaciencia:la lluvia se retrasaba. Como os contaba, la mayoría de la población subsiste gracias a lo que cultiva y la ausencia de agua es sinónimo de tiempo de hambre. También traían esos malos augurios los mangos (llamados “mangas” aquí), que este año fueron muy abundantes. Cuentan que, cuando es así, cuando hay muchos mangos, es para aliviar el hambre que ha de venir.

Se hizo esperar, regó todos los pueblos vecinos (llegando incluso a causar estragos por su fuerza) ignorando nuestro Chiúre, pero por fin llegó. Fue un domingo. Me habían invitado a pasar la tarde en una casa de un barrio un poco distante cuando comenzó. Primero, tímidamente, después con muchísima fuerza. Lejos aún de mi destino, aunque ya en el corazón del barrio, decidí refugiarme en la entrada de otra casa. Y allí fue cuando comenzó la fiesta: por todas partes aparecían niños y niñas, casi desnudos, corriendo para buscar las improvisadas duchas que se creaban en los tejados que recogían el agua, donde tomar baño y jugar un rato; mujeres ataviadas con sus capulanas, cargadas de todo tipo de recipientes en los que guardar ese tesoro que el cielo regalaba; familias enteras, desafiando el frío para dejarse bendecir por el agua y, por encima de todo, la alegría en los rostros de todos ellos. Lo más bonito de todo? Compartir esa alegría, vivirla como mía también, reír, cómplice con ellos y dejar que también el agua me regara.

La lluvia aquel día no cayó fuerte, respetando las construcciones, pero se quedó con nosotros casi una semana entera. Las semillas de feijão y maíz por fin pudieron ser plantadas, germinaron y, en espera del tiempo de la colecta, las plantas decoran las calles, rivalizando su color verde en intensidad con el rojo de la tierra y convirtiendo las calles en un laberinto (el maiz está altisimo) por donde resulta divertido perderse.

Os dejo por ahora, con el deseo de que, estéis donde estéis encontréis siempre motivos por los que asombraros del mundo y dar gracias por la belleza de la vida. También con la promesa de volver a escribir y contaros las mejores sorpresas que son aquellas que me brindan las personas, que al fin y al cabo, son el motor de mi vida por aquí. Un abrazo enorme desde este pueblo de Mozambique llamado Chiúre.


Miriam. Voluntaria

lunes, 14 de febrero de 2011

Tarde solidaria para el Chaco- Paraguay

El domingo 13 de febrero en el colegio San José, colegio que tienen las salesianas en la calle Emilio Ferrari se celebró una tarde solidaria para recaudar fondos para una guardería en Riacho-Mosquito en Paraguay.

Las Comunidades Maskoy de Riacho Mosquito y Boquerón Kue, cuentan, actualmente con una población de 118 familias y 560 personas en total (con pequeñas variantes).

La mayoría de las madres trabajan como lavanderas planchadoras, limpiadoras, personal domestico o bien vendedoras ambulantes (de escobas, hierbas medicinales, productos de la tierra estacionales, y otro) en la ciudad industrial de Vallemí ubicada en frente mismo cruzando el rio Paraguay. Para eso se ausentan de la Comunidad durante todo el día y no tienen donde dejar a los hijos de pocas semanas o meses. Muchas veces están obligadas a llevar con ellas a sus hijitos y los exponen a situaciones de alto riesgo, por la edad que tienen (cruce del rio en precarias canoas y situación de stress debiendo seguir a la madre en un día de trabajo en constante movimiento). Además las criaturas menores de cuatro años, están expuestas a temperaturas extremas, días de mucho calor en verano y otros de mucho frío en invierno, sometidas también a las bruscas variaciones climáticas que caracterizan esta zona.

En otros casos los niños se quedan en casa al cuidado de los hermanitos solo un poco más grandes que ellos, (incapaces todavía de cumplir con esa tarea). En los casos mejores, son los papas o los abuelos los que se encargan de los pequeños, pero todos quedan a la espera de su primer alimento hasta la vuelta de la madre.

Esto comporta irregularidad en el ritmo de vida de las criaturas pequeñas y consecuente desnutrición, debilidad, anemia y enfermedades frecuentes. La mortalidad infantiles todavía muy alta. Mediante el presente proyecto se pretende hacer funcionar una guardería infantil que ofrezca hospedaje seguro y alimento adecuado a los bebes y a los niños de cero a dos años de edad de las comunidades de Mosquito y Boquerón Kue, durante las horas en que sus madres se ausentan para trabajar, para proveer el sustento diario a sus familias. Y a la vez, habilitar el servicio de comedor (una ración diaria) para los niños de dos a cuatro años.

Fue una tarde llena de actividades: mercadillo de segunda mano, comercio justo,talleres con los niños, danzas del grupo del colegio Nuestra Señora del Loreto y centro de Danza Villena, magia con Juan Paños, Cuentacuentos, bailes de Bollywood, danza vientre y danza contemporánea con profesores de distintas escuelas de Madrid (Gema, Jonathan, Helena, Mansala…), bingo, sorteo…UNA GRAN TARDE.

Desde Madreselva queremos dar las gracias a todos los voluntarios y voluntarias que hicieron posible que se pudiera realizar, a las hermanas salesianas del colegio San José que cedieron sus instalaciones; concretamente a Pilar (directora), a Dori, a Francis y a Tere que estuvieron colaborando desde el inicio hasta el final, a todos los profesionales que de manera gratuita y solidaria compartieron todo su arte con nosotros. Y por último a todos aquellos que decidieron pasar la tarde con nosotros.

jueves, 27 de enero de 2011

¡por favor! ¡sólo es un niño!


Chiúre, Mozambique. Un lugar tan diferente al lugar en que he crecido que… cuando intento describirlo no sé por dónde empezar… ¿Su cielo?, ¿sus estrellas?, ¿su calor?, ¿sus gentes?... Un lugar que sin estar… es difícil llegar a imaginar…

La suerte de nacer en un país norteño ofrece privilegios que desde aquí no somos capaces de valorar: educación, comida, casa, agua, ropa, familia, sanidad, reconocimiento…

En cambio, un niño (¡por favor! ¡sólo es un niño!) con la misma mirada inocente, la misma sonrisa pícara que desea jugar, las mismas manitas pequeñas… sólo por haber nacido en el sur: no bebe agua limpia, no tiene un hospital cerca y si lo tiene no es posible pagarlo, no tiene un techo que aguante lluvias torrenciales, no sabe leer, escribir, come malamente si es que lo hace… y ni siquiera está inscrito en un registro que sepa de su existencia…

¿No tiene derecho a los derechos básicos de cualquier persona (también llamados derechos humanos)?, ¿Dónde está la diferencia?, ¿Por qué nosotros sí y ellos no?, ¿Acaso no hay para todos?, ¿No podríamos entonces tener menos para que algunos tengan más?, ¿Es utópico?.

Bien, aún estando en un lugar en el que el menú era siempre el mismo, no había ducha, la cama no era demasiado confortable, mi familia estaba lejos, no gozaba de privilegios como comer regalices, llevar los zapatos de moda o salir de copas con los amigos… No echaba nada de menos (quizás porque sabía que la fecha para volver a casa se acercaba); pero… la realidad es que… casi dos meses después de estar aquí, en mi “supuesto lugar” (creo que tan sólo marcado porque aquí está mi familia…), echo de menos ver el cielo, echo de menos a mis compañeras de viaje, echo de menos a la gente cantando, echo de menos ir andando a los lugares, echo de menos tener tiempo para escuchar música, y sobre todo, … echo de menos esa magnífica sensación de paz que me acompañaba día tras día… Pensándolo bien, creo que paz que proviene del hecho de no pensar en mí. De no pensar en mis necesidades, de no tener la necesidad de avanzar y cumplir metas… sólo la necesidad de despertarme y recibir sonrisas a cambio de trabajo… una remuneración que me hacía rica el alma…

Y como última reflexión me pregunto: un país del norte es capaz de asegurar las necesidades básicas a su población, al tiempo le otorga ciertos lujos materiales… ¿este aspecto provoca que perdamos los valores morales y nuestra felicidad se vea condicionada por el materialismo en lugar de por el bienestar espiritual?.

Inma Sánchez. Voluntaria 2010

martes, 25 de enero de 2011

UN DIA EN CHIURE


Son las 6:30 a.m., suena el despertador “Buenos días Ale” Ducha con baldes de agua, vestirse e ir a desayunar lo de todos los días, ese desayuno que más adelante echarás tanto de menos; Café con pan y mermelada de papaya. Pequeña charla matutina sobre los acontecimientos del día anterior que no dieron tiempo a hablar por el cansancio de la noche y prepararse para comenzar el día.

En la escolinha ya están l@s pequeñ@s jugando por el patio. Toca hacer comboios y cantar los buenos días antes de entrar a las salas. En la clase todo es un poco caótico, excepto en la de Miriam (se nota que es profe de escolinha) La mañana transcurre como transcurre la mañana en cualquier guardería; juegos, lloros, peleas, risas, carreras…

Llega la hora de comer. Repartir la comida entre l@s pequeñ@s que han venido ese día a clase y a comer, que nosotras también nos lo merecemos. A la hora de comer, comentamos las anécdotas de la mañana.

Después de comer, un ratito para cada una; descansar, preparar las actividades para la tarde, lavar ropa, etc.

Ya son las 14 p.m., hora de ir al campamento de verano que hemos organizado. Para nuestra sorpresa han acudido bastantes niñ@s y, lo mejor de todo, es que vienen todos los días, algo extraño en este pueblo en el qué lo normal es que un día se vaya a clase y cinco no. Me encanta oír las risas cuando hacemos la bienvenida al campamento, ver el interés que ponen al realizar sus actividades, todo es nuevo para ell@s.

Llega la tarde y con ello, la hora de cenar. Me asombrar cómo las comidas marcan nuestro horario, por otro lado, lo agradezco, sino el tiempo se nos escaparía de las manos sin darnos cuenta. Después de cenar, como casi todas las noches, lavar los platos con las meninas, 4 chicas que viven con las hermanas terminando sus estudios mientras deciden si en un futuro se formarán para ser hermanas, o no. Momentos de risas, canciones, charlas sobre sus costumbres y las nuestras….En fin, momentos difíciles de olvidar.

Después de lavar platos es nuestra hora. Vamos a las sillas de enfrente de nuestra habitación, desde allí se ve el cielo, ese cielo que desde nuestra ciudad apenas apreciamos. Hablamos sobre el día, sobre anécdotas de nuestra vida, nos desahogamos si ha sido un mal día, nos reímos si ha sido uno bueno. Para mí, uno de los mejores momentos del día, ese en el que puedo compartir con mis compis de viaje todo, he tenido suerte con ellas, es necesario tener alguien con quien compartir la experiencia, por lo menos, para mí.

Ya es tarde, estamos cansadas. Buenas noches, mañana será otro día en el que nos levantaremos dando gracias por haber nacido donde hemos nacido y por estar viviendo esta experiencia, conociendo esta cultura, estas personas, que sin saberlo todavía, nos están dando tanto. Gracias.


Lucia López. Voluntaria 2010

lunes, 10 de enero de 2011

Año del voluntario/a


Si nuestras esperanzas de construir un mundo mejor y más seguro para todos

han de ser algo más que un deseo,

necesitaremos, más que nunca, la colaboración de los voluntarios.

Kofi Annan


Convertir al 2011 en el Año Europeo del Voluntariado supone una importante apuesta por el voluntariado como una auténtica herramienta de transformación social. Supone reconocer que el voluntariado ha sido y es una expresión de la participación ciudadana que hace su aportación a asuntos de interés común y que denuncia las situaciones con las que no está de acuerdo.

Entre los objetivos que se han marcado para este año está el trabajar para lograr un entorno que favorezca el voluntariado, ofrecer medios de actuación a las organizaciones de voluntarios y mejorar la calidad del voluntariado.

Durante el año se celebrarán por toda Europa multitud de eventos, exposiciones y actividades de todo tipo. Además, se ha creado una página web de la Comisión Europea donde se puede consultar toda la información sobre el Año Europeo del Voluntariado a escala europea y otra a nivel estatal.


Para Madreselva el voluntario es parte fundamental de su organización por ello, durante este año va a seguir reconociendo esa gran labor que hacen en los diferentes actividades y proyectos que tiene Madreselva en España y fuera en los distintos países del sur.

En estos momentos tenemos un grupo de unos 30 voluntarios formándose para tener una experiencia del voluntariado en verano, además del grupo de veteranos que sigue trabajando y preparándose.


Más información sobre el año del voluntario: http://europa.eu/volunteering/