martes, 24 de mayo de 2011

Llegamos al final del curso

El curso de formación para nuevos voluntariado llegó a su fin. Como todos los años hemos desarrollado un programa de formación para nuestros voluntarios “nuevos” que quieren realizar una experiencia en un país del sur. Han participado de manera continua unos 23 voluntarios y voluntarias. De los cuales, este año salen a realizar una experiencia en un país del Sur, 18. Se unirán a los voluntarios veteranos que vuelven a repetir. En total 34 voluntarios y voluntarias regalarán su tiempo en un campo de trabajo.

El curso ha sido intenso; hemos aprendido, nos hemos conocido, hemos descubierto, nos hemos acercado al destino… y por fin estamos preparados. La primera voluntaria del grupo viaja esta noche camino a Bolivia donde estará casi tres meses. El resto irán saliendo durante junio, julio, agosto y alguno marchará en octubre.

Aunque el curso ha finalizado, tenemos dos actividades muy importantes en el mes de junio:

  • 1) Tarde solidaria para recaudar fondos para una escuela-taller para mujeres en Inharrime en Mozambique
  • 2) La celebración del envío.

Desde Madreselva agradecer otro año más al grupo de voluntarios, ha sido un placer!!

" Todo lo que hacemos en una gota en el océano,

pero si no lo hacemos,

esa gota siempre faltaría"

Teresa de Calcuta

lunes, 18 de abril de 2011

Noticias de Gema (FMA) desde Camboya


Me pongo frente al ordenador y me imagino que estoy hablando con cada una de vosotras, con cada uno de vosotros, me encantaría escribir personalmente, pero es imposible, como dice una Sor amiga mía… es que tu tienes much@s amig@s. Y es verdad.

Tengo que dar gracias a Dios por haberme traído a este país maravilloso… así lo cantan cada día los niños en la escuela cuando izan la bandera y cantan su himno nacional. (cantan con una dulzura especial). Este es tiempo de aprender. Conocer la cultura, el idioma, las costumbres y a las personas. Tiempo de conocer más para amar más en profundidad. Tiempo de aprender, como una niña pequeña a dar mis primeros pasos, a decir mis primeras palabras. Cada día descubro mil cosas nuevas que me sorprenden y me hacen reflexionar y que me llevan a dar gracias a Dios, a alabarle por tantas maravillas que hace en las personas con las que comparto mi vida y en mi vida.

Comparto con vosotros alguna experiencia que he vivido: el gesto de una pequeña, y el gesto de quitarse las sandalias.

A veces salgo al patio a la hora de la salida de los niños, es el tiempo del juego libre, de la espera que alguien venga a recogerte, de compartir con los amigos, de tomar algo de merienda. Los niños son muy cariñosos, y con su mirada, con su saludo, con su sonrisa te están manifestando su acogida, su respeto. A veces te preguntan algo, o te cuentan algo, y como todavía no les entiendo yo les sonrío. Se sorprenden, claro, imagina, ¡alguien así de mayor que todavía no sabe hablar…! Un día llegó una pequeña (tendría unos 7 años) extendió su mano, y dijo algo. En la mano tenía una pequeña mariposa hecha de tela y esponja, muy bonita por cierto, me estaba diciendo que me la regalaba. Me emocionó. Fue un gesto de total gratuidad, espontáneo, creo que cargado de significado para ella, y también para mi. Así descubro el amor de Dios, sorprendiendome cada dia, sin esperarlo, sin merecerlo, y en las pequeñas cosas.

Quitarse las sandalias es el gesto más normal para la gente aquí. Nadie entra a una casa sin haber dejado sus sandalias o sus zapatos fuera. Me recuerda este gesto el pasaje de la Biblia cuando Dios dice a Moises “quita las sandalias de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra sagrada” (Ex 3,5). Y así también lo estoy escubriendo, entrar en una casa, entrar en la capilla, entrar en la vida de alguien requiere quitarse las sandalias… porque todos ellos son tierra sagrada, tierra habitada por Dios. Pero no sólo físicamente. Quitarse las sandalias es deshacerse de tu forma de ver las cosas, de tus esquemas, es experimentar el contacto de tu cuerpo con el suelo, con la tierra, y poder expresar al otro le respetas, que es importante para ti, que es realmente sagrado para ti.

Hoy, último viernes de cuaresma, rezábamos el vía crucis; viendo a Jesús en la cruz… con los pies desnudos, rezaba y le pedía ser capaz de quitarme mis sandalias, y de ofrecer toda mi vida desde un AMOR pleno y desinteresado como el suyo, hasta DAR LA VIDA, en las pequeñas o grandes cosas de cada día. Ha llegado un año más la Semana Santa, y eso es lo que os deseo… que sea realmente Santa, llena de todo lo bueno para cada uno. La muerte no tiene la última palabra… por ello celebremos el Misterio del AMOR y de la VIDA.

Un abrazo grande a cada uno, a cada una. Os quiere. Gema FMA

martes, 5 de abril de 2011

Este verano destino a….


Nos hemos estado formando y preparando para realizar una experiencia en el sur. El fin de semana del 5 y 6 de marzo por fin conocimos los campos de trabajo para este verano. Disfrutamos de un fin de semana en Galapagar lleno de ilusiones, de nervios, de proyectos… nos conocimos más y construimos un bonito grupo. Además pudimos compartir con los voluntarios veteranos sus experiencias.

Luego toco pensar y reflexionar cual de los destinos presentados se adaptaba mejor a cada uno de nosotros y por fin… tenemos país para realizar nuestro voluntariado: Perú, Mozambique, Madagascar, Honduras, Bolivia, Kenia, R. Dominicana… Ahora toca la última parte de la preparación para la gran experiencia. Conocer el país donde vamos, el empaparnos de la cultura, de la misión, escuchar a los voluntarios anteriores, escribir a las hermanas que nos acogen allí,… comienza la cuenta atrás.

Todavía nos quedan sesiones de preparación de nuestra experiencia que van a enriquecer nuestro voluntariado: técnicas de alfabetización, la salud también viaja, talleres y manualidades, el estudio del país…

“Se puede construir la felicidad con

muy poco”

lunes, 28 de marzo de 2011

un paso hacia el sur...


Hace tiempo que simplemente quería vivir de otro modo, pensar como aquellos que al regresar a la gran ciudad hablaban de esa Tierra de “exclusión”, pisarla a fondo, vivir esa magia que Él sentía al hablar de allí.

En cada una de mis mañanas todas esas palabras se empeñaban en acompañarme, empujándome cada vez más a vivir esa experiencia, ese paso a hacia el sur..

Debía saber que yo no podía curar todo el mal del mundo, que la llegada sería importante, pero que los pasos por andar debían serlo todavía más..

Ya llevo varios meses aquí, y hasta hoy no había sido capaz de escribir una serie de frases que describieran mi experiencia, mi aventura..

Y si os digo la verdad llevo varios tachones, borrones y folios con palabras sin enlazar.

Me cuesta resumir aquella plenitud, aquellos sentimientos, sensaciones.. Describir esos ojos saltones que en cada uno de mis días me hicieron tan feliz.

Me costó adaptarme, ser capaz de asimilar aquel ritmo de vida, esa “paciencia” que me era repetida hasta la saciedad.. Y ahora, ahora me cuesta levantarme aquí, en “nuestro” Madrid. Pensar en aquellas pequeñas vestidas con ropas rasgadas, convertidas en princesas, pequeños hombrecitos con ganas de soñar, de aprender..

Entonces conjeturo, me dejo llevar.. Regreso a ese camino diario hacia la escuela.. Cojo sus manos, danzo.. Recuerdo esas noches en las que la luna tan cerca vi..Charlas antes de podernos acostar, compañeras, hermanas.. Días que nunca olvidaré.


Alejandra Cortés. Voluntaria 2010

domingo, 20 de febrero de 2011

EL FINAL DEL TIEMPO DE MANGAS. TIEMPO DE DESCUBRIMIENTOS. TIEMPO DE LLUVIA.


Cuando regresé de Mozambique, tras la experiencia de voluntariado del primer año, la gente solía preguntarme muchas cosas, pero una de las preguntas más frecuentes era sobre las estaciones del año. Mi respuesta solía ser “de libro”, en base a lo que había leído: época seca y época de lluvias. El segundo año traté de investigar sobre el tema, para satisfacer la curiosidad de mis amigos y familiares, pero las respuestas que me daban por aquí no eran muy esclarecedoras. Ahora, cuando pasan más de cinco meses desde que regresé a Chiúre, os puedo decir que viví el tiempo de la naranja, el tiempo de la papaia, el tiempo de las mangas y, ahora, estamos a punto de comenzar el tiempo del maíz. A la vez, os puedo decir que yo, personalmente, vivo en un tiempo de constantes descubrimientos.

A veces, son grandes descubrimientos, como ése de las estaciones que compartía al principio con vosotros. Fue hace poco que caí en la cuenta que no existe una fecha determinada para los cambios, sino que es la propia naturaleza la que anuncia el paso del tiempo: llegan, cuando llegan. Es lógico también que, en lugar rural como éste, donde la gente vive con lo que produce en su propia machamba (en su huerta), esos cambios lleven por nombre el del alimento principal.

Otras veces son algo más pequeños: el sentido de algunas palabras en macua (la lengua local), una flor de madera que parecía tallada por un carpintero y resulta ser el fruto de un árbol típico de la ciudad de Nampula, los colores de las mariposas, las acacias (árbol símbolo nacional) que no dejan de dar flores de un rojo intenso...Esa capacidad de sorpresa ante las más pequeñas cosas, se la debo a una de las hermanas de la comunidad que me acoge. Bueno, la aprendí de niña, pero la olvidé, con ella la recuperé y también por ellas (por la capacidad e sorprenderme y por haber pasado tiempo cerquita de Irmá Cándida) también doy gracias.

Pero, además de los grandes y los pequeños, también están los “redescubrimientos”, es decir, cosas que ya consideraba importantes y que aprendí a ver con otros ojos. Es el caso de la lluvia, a la que aprendí a contemplar como una fiesta. Y es que, este año, todos miraban al cielo con impaciencia:la lluvia se retrasaba. Como os contaba, la mayoría de la población subsiste gracias a lo que cultiva y la ausencia de agua es sinónimo de tiempo de hambre. También traían esos malos augurios los mangos (llamados “mangas” aquí), que este año fueron muy abundantes. Cuentan que, cuando es así, cuando hay muchos mangos, es para aliviar el hambre que ha de venir.

Se hizo esperar, regó todos los pueblos vecinos (llegando incluso a causar estragos por su fuerza) ignorando nuestro Chiúre, pero por fin llegó. Fue un domingo. Me habían invitado a pasar la tarde en una casa de un barrio un poco distante cuando comenzó. Primero, tímidamente, después con muchísima fuerza. Lejos aún de mi destino, aunque ya en el corazón del barrio, decidí refugiarme en la entrada de otra casa. Y allí fue cuando comenzó la fiesta: por todas partes aparecían niños y niñas, casi desnudos, corriendo para buscar las improvisadas duchas que se creaban en los tejados que recogían el agua, donde tomar baño y jugar un rato; mujeres ataviadas con sus capulanas, cargadas de todo tipo de recipientes en los que guardar ese tesoro que el cielo regalaba; familias enteras, desafiando el frío para dejarse bendecir por el agua y, por encima de todo, la alegría en los rostros de todos ellos. Lo más bonito de todo? Compartir esa alegría, vivirla como mía también, reír, cómplice con ellos y dejar que también el agua me regara.

La lluvia aquel día no cayó fuerte, respetando las construcciones, pero se quedó con nosotros casi una semana entera. Las semillas de feijão y maíz por fin pudieron ser plantadas, germinaron y, en espera del tiempo de la colecta, las plantas decoran las calles, rivalizando su color verde en intensidad con el rojo de la tierra y convirtiendo las calles en un laberinto (el maiz está altisimo) por donde resulta divertido perderse.

Os dejo por ahora, con el deseo de que, estéis donde estéis encontréis siempre motivos por los que asombraros del mundo y dar gracias por la belleza de la vida. También con la promesa de volver a escribir y contaros las mejores sorpresas que son aquellas que me brindan las personas, que al fin y al cabo, son el motor de mi vida por aquí. Un abrazo enorme desde este pueblo de Mozambique llamado Chiúre.


Miriam. Voluntaria

lunes, 14 de febrero de 2011

Tarde solidaria para el Chaco- Paraguay

El domingo 13 de febrero en el colegio San José, colegio que tienen las salesianas en la calle Emilio Ferrari se celebró una tarde solidaria para recaudar fondos para una guardería en Riacho-Mosquito en Paraguay.

Las Comunidades Maskoy de Riacho Mosquito y Boquerón Kue, cuentan, actualmente con una población de 118 familias y 560 personas en total (con pequeñas variantes).

La mayoría de las madres trabajan como lavanderas planchadoras, limpiadoras, personal domestico o bien vendedoras ambulantes (de escobas, hierbas medicinales, productos de la tierra estacionales, y otro) en la ciudad industrial de Vallemí ubicada en frente mismo cruzando el rio Paraguay. Para eso se ausentan de la Comunidad durante todo el día y no tienen donde dejar a los hijos de pocas semanas o meses. Muchas veces están obligadas a llevar con ellas a sus hijitos y los exponen a situaciones de alto riesgo, por la edad que tienen (cruce del rio en precarias canoas y situación de stress debiendo seguir a la madre en un día de trabajo en constante movimiento). Además las criaturas menores de cuatro años, están expuestas a temperaturas extremas, días de mucho calor en verano y otros de mucho frío en invierno, sometidas también a las bruscas variaciones climáticas que caracterizan esta zona.

En otros casos los niños se quedan en casa al cuidado de los hermanitos solo un poco más grandes que ellos, (incapaces todavía de cumplir con esa tarea). En los casos mejores, son los papas o los abuelos los que se encargan de los pequeños, pero todos quedan a la espera de su primer alimento hasta la vuelta de la madre.

Esto comporta irregularidad en el ritmo de vida de las criaturas pequeñas y consecuente desnutrición, debilidad, anemia y enfermedades frecuentes. La mortalidad infantiles todavía muy alta. Mediante el presente proyecto se pretende hacer funcionar una guardería infantil que ofrezca hospedaje seguro y alimento adecuado a los bebes y a los niños de cero a dos años de edad de las comunidades de Mosquito y Boquerón Kue, durante las horas en que sus madres se ausentan para trabajar, para proveer el sustento diario a sus familias. Y a la vez, habilitar el servicio de comedor (una ración diaria) para los niños de dos a cuatro años.

Fue una tarde llena de actividades: mercadillo de segunda mano, comercio justo,talleres con los niños, danzas del grupo del colegio Nuestra Señora del Loreto y centro de Danza Villena, magia con Juan Paños, Cuentacuentos, bailes de Bollywood, danza vientre y danza contemporánea con profesores de distintas escuelas de Madrid (Gema, Jonathan, Helena, Mansala…), bingo, sorteo…UNA GRAN TARDE.

Desde Madreselva queremos dar las gracias a todos los voluntarios y voluntarias que hicieron posible que se pudiera realizar, a las hermanas salesianas del colegio San José que cedieron sus instalaciones; concretamente a Pilar (directora), a Dori, a Francis y a Tere que estuvieron colaborando desde el inicio hasta el final, a todos los profesionales que de manera gratuita y solidaria compartieron todo su arte con nosotros. Y por último a todos aquellos que decidieron pasar la tarde con nosotros.

jueves, 27 de enero de 2011

¡por favor! ¡sólo es un niño!


Chiúre, Mozambique. Un lugar tan diferente al lugar en que he crecido que… cuando intento describirlo no sé por dónde empezar… ¿Su cielo?, ¿sus estrellas?, ¿su calor?, ¿sus gentes?... Un lugar que sin estar… es difícil llegar a imaginar…

La suerte de nacer en un país norteño ofrece privilegios que desde aquí no somos capaces de valorar: educación, comida, casa, agua, ropa, familia, sanidad, reconocimiento…

En cambio, un niño (¡por favor! ¡sólo es un niño!) con la misma mirada inocente, la misma sonrisa pícara que desea jugar, las mismas manitas pequeñas… sólo por haber nacido en el sur: no bebe agua limpia, no tiene un hospital cerca y si lo tiene no es posible pagarlo, no tiene un techo que aguante lluvias torrenciales, no sabe leer, escribir, come malamente si es que lo hace… y ni siquiera está inscrito en un registro que sepa de su existencia…

¿No tiene derecho a los derechos básicos de cualquier persona (también llamados derechos humanos)?, ¿Dónde está la diferencia?, ¿Por qué nosotros sí y ellos no?, ¿Acaso no hay para todos?, ¿No podríamos entonces tener menos para que algunos tengan más?, ¿Es utópico?.

Bien, aún estando en un lugar en el que el menú era siempre el mismo, no había ducha, la cama no era demasiado confortable, mi familia estaba lejos, no gozaba de privilegios como comer regalices, llevar los zapatos de moda o salir de copas con los amigos… No echaba nada de menos (quizás porque sabía que la fecha para volver a casa se acercaba); pero… la realidad es que… casi dos meses después de estar aquí, en mi “supuesto lugar” (creo que tan sólo marcado porque aquí está mi familia…), echo de menos ver el cielo, echo de menos a mis compañeras de viaje, echo de menos a la gente cantando, echo de menos ir andando a los lugares, echo de menos tener tiempo para escuchar música, y sobre todo, … echo de menos esa magnífica sensación de paz que me acompañaba día tras día… Pensándolo bien, creo que paz que proviene del hecho de no pensar en mí. De no pensar en mis necesidades, de no tener la necesidad de avanzar y cumplir metas… sólo la necesidad de despertarme y recibir sonrisas a cambio de trabajo… una remuneración que me hacía rica el alma…

Y como última reflexión me pregunto: un país del norte es capaz de asegurar las necesidades básicas a su población, al tiempo le otorga ciertos lujos materiales… ¿este aspecto provoca que perdamos los valores morales y nuestra felicidad se vea condicionada por el materialismo en lugar de por el bienestar espiritual?.

Inma Sánchez. Voluntaria 2010