martes, 21 de septiembre de 2010

El valor de un abrazo

Este verano estuve en Angola. Esta ha sido la primera experiencia de voluntariado que Madreselva ha realizado en Angola y también la primera vez, que tanto mi compañera de voluntariado Sandra como yo, hemos viajado a África y hemos tenido nuestro primer contacto con la realidad de este continente

Durante este tiempo estuvimos en la comunidad que las FMA tienen en el Centro de Estudios María Auxiliadora (CEMA) en la ciudad de Luena, próxima a la frontera con Zambia. La comunidad la forman 3 hermanas, Sirlei, Anna y Natalia y entre las 3 atienden y gestionan una escuela con enseñanza primaria, secundaria y alfabetización para adultos, además de una escuela de formación de profesorado. Con el trabajo que eso da, aún sacan tiempo para participar en la pastoral local, la organización de catequesis, oratorio, actividades de tiempo libre, colaborar en actividades de la parroquia, del obispado o de las comunidades locales y además para atendernos a nosotros, los voluntarios.

Con la perspectiva de toda esa actividad se hace difícil explicar en unas líneas, o resumir en unas palabras, lo que por encima de todo para mí ha sido una experiencia del corazón y una experiencia de acogida y de encuentro. Encuentro con la comunidad con la que hemos compartido este tiempo, incluyendo voluntarios de otros países, también con la comunidad salesiana de Luena y con la realidad de las parroquias y comunidades cristianas que allí viven su fe y, por supuesto, con los niños, esos que, entre los que menos tienen, casi siempre son los más indefensos y los más débiles.

Toda la experiencia de este mes ha sido intensa en su sencillez. Ningún día ha sido igual al siguiente, especialmente en las pequeñas cosas, en los detalles. Una sonrisa, un llanto que uno puede consolar, ir por una de esas calles polvorientas y que un niño te llame por tu nombre, un momento de oración con la comunidad, un juego en el oratorio, gente que conoces o con la que compartes un momento sabiendo que, aunque no haya posibilidad de profundizar en una amistad, hay algo que nos une que es nuestra fe común o el amor a los demás, estas son las cosas que han hecho de cada día un día especial. Todas ellas son, además, las que se van guardando en el corazón, y las que después alimentan, sostienen y enriquecen nuestras personas. También son las más difíciles de explicar cuando se vuelve a la rutina diaria en Madrid. Cuando vuelves la gente, generalmente, te pregunta por lo que has hecho, lo que has “producido”, cuando lo verdaderamente importante son esos detalles para el corazón, y lo que cuenta es lo que has vivido y lo que has “sido” en el encuentro con los otros y el valor de pequeños detalles como un abrazo. Además, pensando en lo vivido, te das cuenta de que en un mes poco se puede hacer , de que en una maleta no caben las cosas importantes, y de que la única cosa que puedes llevar para compartir y poner a disposición de los demás, a Angola o donde quiera que vayas, es a ti mismo, con todas tus limitaciones, con tu mentalidad occidental, con tus ideas preconcebidas que luego los niños descolocan en un instante, pero eso es lo único que tenemos para dar, aunque sea verdaderamente poco.

Durante estos días tambien he tenido oportunidad de conocer parte del inmenso trabajo que las hermanas y la Iglesia realizan en Luena y en toda la provincia de Moxico: sus dificultades, sus necesidades, los retos, lo que aún está por hacer, pero, al mismo tiempo, también tuve ocasión de experimentar la cercanía de Dios, de un Dios que se muestra en los rostros de los niños, de un Dios que se muestra cercano en sus favoritos, los que nada tienen, y que se hace presente en la vitalidad y sencillez de las comunidades cristianas que van surgiendo, y por supuesto en la increíble tarea de los misioneros, evangelizadores y educadores cristianos.

En medio de todos estos días no quiero olvidar uno muy especial que fue el de la visita de Madre Yvonne (superiora de las salesianas) y la oportunidad de compartir unas horas muy intensas con ella. Fue un estupendo e inesperado regalo. Hasta que llegamos a Angola no supimos que la Madre venía devisita en Agosto y su presencia aumentó aún más el valor de esta experiencia. Creo que ella fué un aliento para la comunidad y para la tarea tan intensa y difícil que lleva a cabo en Luena. Fue también muy bonito que los voluntarios tuviéramos la oportunidad de participar en la preparación de su visita, de estar cerca de ella, y de percibir su interés personal por cada uno de nosotros y nuestra tarea como voluntarios y creo que eso también enriqueció su paso por Luena.

Y después de todo lo dicho, y cuando la experiencia ya comenzó a dejar poso por dentro, solo queda una palabra, como pegada a los labios, que siempre es GRACIAS. Así, con mayúsculas y desde el corazón. Gracias a los niños, siempre los niños, por lo que me enseñaron y me dieron. Gracias a las hermanas y a mis compañeros de voluntariado por todo lo compartido, en las celebraciones, en la oración y en la alegría del día a día. Gracias a los misioneros, sacerdotes, seglares o consagrados, por su labor y por haberme dejado estar cerca de ella. Gracias a Dios por haberme permitido tener esta experiencia, por que si los más humildes son los favoritos del Señor, haber podido estar con ellos a lo mejor ha sido para estar más cerca de Él.

Rafa Muñoz

lunes, 20 de septiembre de 2010

Mi experiencia: Barahona, R. Dominicana

Este es el segundo año que salgo de campo de trabajo y cada año es diferente, especial y nuevo.

Barahona, ese fue mi destino este año, una ciudad al sur de República Dominicana.

Una ciudad muy pobre pero con las mejores playas de la isla, todo un paraíso natural.

El primer recuerdo que tengo de Barahona son su casas de madera y latón, sus calles (la mayoría) de piedra y arena, los niños descalzos, la gente sentada a la puerta de sus casas y la música muy alta. Una imagen que impresiona.

Pero el día a día te va metiendo en la vida de Barahona con sus gentes, con una sonrisa siempre, una invitación a sus casas, un abrazo de los niños.

Nuestro trabajo, el mío y el de mis tres compañeros, Luis, María y Miguel fue trabajar en el colegio de las hermanas salesianas en el barrio Enriquillo, donde trabajamos en un taller de alfabetización de madres, apoyo escolar a jóvenes y trabajo con niños con dificultades de aprendizaje.

Además de echar una mano donde se nos necesitaba, ayudando a Sor Ángela con los apadrinamientos, ir a buscar al pueblo cualquier coas que hacía falta, ayudar en la pulga( mercadillo) y de todo un poco.

No podemos olvidar nuestra visita a Haití, un país que sigue desolado por el terremoto, escombros, polvo, tiendas que campaña sigue siendo el panorama de Haití. ¡Queda tanto por hacer!

Agradecer a las hermanas Salesianas lo bien que nos trataron, nos sentíamos como en casa. Gracias Sor Eli, Sor Ángela, Sor Araceli y Sor Kirce. Gracias a mis compañeros- amigos con los que he compartido esta experiencia, gracias a vosotros también ha sido una experiencia muy especial. Gracias a toda la gente, niños de Barahona que compartieron esta experiencia con nosotros, nunca os olvidaremos porque ocupáis un lugar en nuestro corazón.

Gracias por hacernos ver el mundo con otros ojos.

Vanesa Galán

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Recorrido por Mozambique

La responsable de voluntarios de Madreselva ha viajado por los distintos campos de trabajo que ofrece la ONGD en Mozambique, allí ha compartido con los voluntarios/as la labor tan bonita que están desarrollando y descubriendo otras posibles necesidades para futuros voluntarios/as.
Además acompaño a Cristina Araque Responsable de proyectos de África visitando los proyectos que tiene Madreselva por Mozambique y participó de la inauguración de tercera fase de la escuela primaria de Chiure.


En este año tenemos o vamos a tener los siguientes voluntarios/as en este país:

Inharrime: Tenemos a Idurre. Ella va estar un año en proyecto con mujeres.

Su idea es orientar, asesorar y enseñar, ayudar y colaborar con

un grupo de mujeres para que puedan llegar a cabo un proyecto laboral. Javi, Samuel y Lourdes han estado este verano con ella para ayudarle en esa labor.

Tete: Han estado Miguel Ángel y David.

Han trabajado con los niños/as del barrio, han ayudado con las instalaciones (sobre todo deportivas), su voluntariado fue compartido con Blanca y Susana de la ONGD Vides.

Chiure: Aquí estará Miriam por un año trabajando en un proyecto educativo de la comunidad. Trabajo que compartirá con tres voluntarias que están cerca de tres meses. Lucia, Alejandra e Inma que comenzarán a llegar a mediados de septiembre, principios de octubre.

jueves, 22 de julio de 2010

Desde Republica Dominicana. Tu sabes mucho!!!!

Hola a todos y as:
Finalmente estoy escribiendo en un formato windows 2000 para poder enviarlo en el momento que hay luz y funcionan los ordenadores y tengo tiempo libre de ir a internet e internet sólo hay que esperar 30 minutos para un ordenador libre (el único que actualmente funciona). Una combinación de factores que, como comprendeis, hace realmente difícil comunicar mi existencia aquí.

Este año no han cambiado tantas cosas, realmente todo sigue prácticamente igual, salvo niños que crecieron y algunas habichuelas que se perdieron por inundaciones. Lo que cambia es mi mirada, mi interpretación acerca de las cosas.

Siento una triste-alegría en mi corazón. Por un lado siento todo el amor que los niños me expresan y me piden en necesidades super-supremas un “chin” de caso(un poco de atención). Fundamentalmente los niños haitianos, que viven con sus hermanitos en una “piececita” (una estancia de 10-20 m2) donde tienen un colchón para 5—7personas y con suerte dos, o duermen sobre cartón o sobre el suelo mismo.

Por otro lado soy consciente de lo difícil que es realmente cambiar esta situación. Los papás o la mamá están solo con niños pequeños. No hallan trabajo. Son los niños los que tienen que hacer “los oficios” de pasar la fregona (“suape”), limpiar, cocinar,lavar ropa y platos, ir a por mangos, ir a por agua, limpiar botas, descargar camiones.... y en algunos casos cuidar bebés de 8 meses... NIÑAS DE 10 AÑOS!!!!!!

Es tan tremendo como nos habituamos rápidamente a otras realidades.....
Este año estoy haciendo pocas fotos y es que realmente a mis ojos ya no le sorprenden tanto como primera vez todas estas realidades.... PERO SON TAN PENOSAS que no acabarían de sorprenderte a cada instante!!! Y tantas y tantas cosas que se pueden hacer a cada momento....
Hay niños desnuditos por la calle y descalzos y SOLOS, andando sobre caminos de piedras, hierros oxidados y cristales o con suerte sobre una de las 3 únicas calles asfaltadas.

Niños que en cuanto tienen la capacidad de andar les sueltan solitos, andando y jugando a la deriva con clavos y piedras, o “jugando a ser mayores” pero cocinando de verdad, preparando y controlando el fuego, las brasas, o cuidando a los hermanitos inventando pañales con ropita sobre ropita. Ropita que compran por un precio simbólico de 10 centimos a veces son chaquetas de lana o jerséis de manga larga con el calor tan intenso... Ropa y cuerpo tan sucio y lleno de heridas y señales, tatuajes naturales que les quedarán de su dura vida desde los 5 añitos.
Niños con su barriguita hinchada de desnutrición solo llenada a base de arroz y guineo, y con suerte un vaso de leche algún día.... Los ojos amarillentos y perdidos y una memoria frágil para aprender, aprender siempre a base de fuertes gritos y golpes.... “niño tu eres odioso”. Es la cultura haitiana, es la necesidad.... dicen que es Dios que pone pruebas....

La educación de estos niños es difícil pues muchos de ellos no pueden ir a la escuela, pues no les dejan los papás tienen que hacer oficios... y cuando les llevan después de la lucha de una Hermana Sor Maria de los Angeles, pues les “votan” por su carácter rebelde y sus constantes llamadas de atención. Hablo de rebeldía cuando en mitad de la supuesta clase se levantan constantemente, me cojen los lápices, las gomas, se tumban en el suelo, van a beber agua y se ponen a bailar, me interrumpen constantemente con preguntas de estar en la inopia .... Niños de 7-12 años....
PERO Y A PESAR DE TODO ESTO............
HAY LUZ AL FINAL DEL TUNEL, lo veo, lo siento, lo percibo.... y LO SÉ. Poquitas cositas cambiaron desde el año pasado, pero siguen luchando y no se rinden, tienen a alguien que les da su apoyo, que tiene las ideas que recuerda constantemente para que no vayan a la deriva. Alguien que realmente CREE Y CONFÍA EN ELLOS Y tiene esa seguridad de que SABEN QUE PUEDEN. Mientras el niño pueda estudiar hay esperanza....
El día a día es duro buscando comida, únicamente pensando en supervivencia, de hecho ellos entienden muy bien la RELATIVIDAD DEL TIEMPO, pues no conocen los días de la semana, los meses, ni siquiera saben cuándo han nacido, cuando es su cumpleaños. Su edad la inventan o algunos papás lo saben o adivinan.

Pero aunque ellos no puedan conocer o planificar el próximo día, mes o año.... HAY FUTURO MIENTRAS HAYA NIÑOS. Niños que siempre tendrán la capacidad de crecer, y con ello aprender, vivir, experimentar, sorprenderse, percibir, jugar, amar y ser amados con alguien que le transmita esa confianza.... CREER EN ELLOS. Y YO CREO EN ELLOS SOBRE TODAS LAS COSAS Y EN SU CAPACIDAD DE CAMBIO. Cambio generacional sobre el mundo. Eso es lo que hace falta, eso es lo que necesita. Y eso es lo que va a suceder.... Aunque tendré que ampliar mi casa, pues he invitado a todos los que tengan 18 años y se puedan pagar su pasaje a España, jajaja.
Mientras tanto su aparente duro PRESENTE está lleno de sorpresas y emociones inesperadas pues YO APRENDO de ellos a disfrutar tanto del momento, de cómo van sucediendo las cosas, de cómo cada uno puede aportar su propia jugada para que la partida continué hacia uno u otro lado.
Eso es lo que tengo y lo que siempre tendré. Eso es lo que me llena el corazón y me da ilusión y esperanza. MIENTRAS HAYA VIDA HAY LUCHA Y HAY ESPERANZA. Jamás Se rinden. Esos abrazos quebranta espaldas que me pegan, besos y abrazos espontáneos a cada momento, la pelea por agarrar mi mano, las enormes sonrisas por las canciones y los juegos, la capacidad de observar cualquier detalle y hacer juego con un simple árbol. El interés, la escucha, la atención cuando les lees un simple cuento de caperucita antes de acostarse. Darles un beso de buenas noches y saber que mañana te estará esperando la persona que quieres........ Algo tan simple y que les hace tremendamente feliz. Algo que ya han vivido, que tendrán y que siempre les quedará...
Saber que me recordaban, recordaban mis juegos....es saber que me recordarán siempre....

Cristina Gómez Mate (Voluntaria)

martes, 20 de julio de 2010

La descubierta

“Juanito (el sereno), ¿ves a la mujer de la limpieza por las mañanas???” “¿Què? ¿Còmo? ¿Qué si beso a la mujel de la limpieza? Pero como dices eso, yo ya tengo mujel, jejeje.”

Me gusta el lugar donde estoy, me siento muy bien, acogida entre todas estas personas y sobre todo personitas que en seguida tienen un abrazo para ti. Seguramente estas palabras resultan bien conocidas a otros tantos y tantas voluntarios /as que salen este año. Después de 17 días en La Descubierta (República Dominicana), por fin me pongo de verdad a escribir sobre mi experiencia. Aquí estamos las voluntarias Raquel, Cristina y yo un poquito incomunicadas en lo que respecta a internet, por ello escribo en una computadora que hay en la casa para después llevar directamente el texto al único lugar del pueblo donde solo funciona un ordenador cuando hay luz. Me gusta, es una limpieza para mí la que estoy consiguiendo aquí al no estar tan pendiente o más bien, atada a un celular, computadora, televisión, etc. ¡Qué gusto sólo preocuparte de lo realmente importante, de lo realmente interesante, de lo que en verdad se puede aprender!!!

En mi opinión y cómo ya me advirtieron algunos dominicanos/as antes de venir aquí, la gente vive feliz, no ansían como suele ocurrir en los países del norte, aunque también es cierto que yo no estoy en la capital, sino en un pueblito que como característica añadida se encuentra a 10 km de Haití y acoge a muchas personas de este país que se encuentran en situación irregular. Lo que no quiere decir que todos y todas no tengan deseo de mejora y superación.

Pienso en mi vida en Madrid y en mi vida aquí, pienso en la situación de los niños y niñas aquí y comparo con la vida de mi hermano (12 años) allí y me alucino por cómo el hecho de nacer en una parte del mundo u otra determina sobremanera nuestras vidas...

Pasemos a algo más bonito y menos sentimental. Antes de viajar, conseguí gracias a Iñaki, nuestro “profe” de juegos, un paracaídas. Nos ha venido muy bien aquí para hacer un primer intento de integración entre dominicanos y haitianos. Me sorprendió cuando Cristina (voluntaria veterana en La Descubierta) me contó acerca del rechazo que demuestran los primeros hacia los segundos. Esta situación viene de tiempo atrás como hemos podido preguntar a gente de aquí. Por ello se nos ocurrió tratar de hacer al menos una vez a la semana integración. El paracaídas ha sido una buena manera de reunirnos en un gran círculo, darnos abrazos, aprendernos bien nuestros nombres e intentar colar un balón con ayuda de todos y todas en el agujero.

Así mismo, cuento que he podido ver en primer plano las reliquias del padre de esta gran comunidad, Don Bosco, en Barahona, en compañía de Miguel, Luis, María y Vanesa y un cocodrilo americano, existente ya sólo en el lago Enriquillo. Gracias a las hermanas, especialmente a Sor Catalina, pudimos ir a Haití y observar de primera mano lo que anteriormente nos contaban o veíamos en la televisión. Ahora mismo son las 15 30 horas y a las 16 00 haremos un super taller de pulseras y collares con los y las mas grandes del pueblo. Por ello os voy a ir dejando... Creo que a mi retorno, mi vida dará un vuelco impresionante.


Sandra, voluntaria novata.

domingo, 18 de julio de 2010

Mi paso por Haití...

Hola a tod@s!!! Os escribo para contaros mi paso por Haiti. Fuimos, junto con los voluntarios de Barahona, en dos furgonetas con Sor Ángela y Sor Cata. Ya nada más llegar a la frontera tuvimos que esperar un ratito para que comprobasen los pasaportes y nos pusieran el sello de salida del país. Hay cuatro puntos de entrada a Haiti pero, por donde pasan casi todas las ayudas, es por la frontera de Jimani la más cercano a la Descubierta. Nos contaron las hermanas que las primeras semanas después del terremoto se facilitó la entrada de ayuda humanitaria pero ya la situación ha cambiado bastante y se necesitan muchos documentos firmados para poder pasar. Nos contaron que muchas cosas que llegan de ayuda, además de existir los saboteos (por eso hay militares y policías en la zona) los propios Haitianos compran cosas a precios muy bajos para luego cruzar la frontera por las montañas y revenderla más cara a los Dominicanos. Vimos muchos trailer aparcados porque les faltaban papeles. La frontera permanece abierta de 9.00h de la mañana a 18.00h y si llegas más tarde no puedes pasar y tienes que pasar noche al otro lado. A Sor Ángela la pasó una vez y tuvo que esperar hasta las 22.00h para que la dejasen pasar. Una vez que nos dieron paso tuvimos que estar parando en cada control de policía, hay unos cuantos, para negociar con ellos, van buscando dinero. Las hermanas los compraron con unas bolsas de bollos (fundas de pan), es muy fuerte!!!!! Ya pasado todos los controles seguimos el camino hasta la capital, Puerto Príncipe, a una hora y media más o menos de la frontera. La única carretera por la que se puede ir está sin asfaltar con unos socavones impresionantes y muy estrecha. Imaginaros los trailer y camiones pasando por esa carretera, sin comentarios. Por el camino pasamos por pequeñas poblaciones, por llamarlas de alguna manera, con cantidad de gente andando por los márgenes de la carretera cargando en la cabeza con sacos de habichuelas, arroz,….. Las casas de los Haitianos están echas mayoritariamente de yeso o de adobe pero también se ven de ladrillo y, aunque no eran zonas muy afectadas por el terremoto, la gente había levantado una especie de tiendas de campaña con plásticos donde se leían nombres como “Unicef”. Según nos íbamos acercando a la capital la situación empeoró y se veían más tiendas de campaña aglomeradas unas al lado de otras. Pasamos por una ciudad antes de llegar a Puerto Príncipe donde no os podéis imaginar la de gente que podía a ver por todos sitios. En cada rincón había alguien vendiendo cualquier cosa. La poco agua que encuentran en algún río lo embotellan y lo venden. También la pueden conseguir en algo parecido a una bomba de agua, pero vimos muy poquitas, más en la capital. Los campamentos se fueron multiplicando ante nuestros ojos según entrábamos en Puerto Príncipe. Estaban levantados en cualquier sitio, en medio de una plaza, una campo de fútbol, una explanada al lado de la carretera,….La casa presidencial, la catedral y algunas de las iglesias se vinieron a bajo. Pasamos por una zona de calles estrechas donde todo era un caos. Casas medio derruidas, el suelo lleno de basura, muchísima gente andando y vendiendo en la calle hasta los cables de las antenas que se cayeron con el terremoto, coches y motos circulando sin respetar ninguna norma. Al llegar a la capital paramos en dos de las casas que tienen las hermanas. Ambas fueron dañadas por el terremoto. Una de ellas salio más mal parada que otra y están reconstruyendo la escuela que se vino a bajo. Las hermanas tienen una escuela y dos internados. Después del terremoto han acogido a más niñas que se quedaron huérfanas. Les llevamos contenedores de comida para que las hermanas lo suministren. Nos iban a llevar a Torlan, un pueblo cerca de la capital, donde hay 8.000 Haitianos viviendo en tiendas de campañas en un recinto que tienen las hermanas pero Sor Ángela estaba muy nerviosa con el tema de la frontera y no quería que nos retrasásemos por miedo a que nos cerrasen el paso. En las calles hay policías y militares de la N.U. que se encargan de poner orden. Las hermanas nos contaron que hay mucha delincuencia y enfrentamientos entre los propios Haitianos, llamémoslo “ley de supervivencia”. La ayuda de alimentos, supuestamente, sigue llegando pero no se sabe de que forma de está administrando o por lo menos las hermanas lo desconocen. Ellas llevan los asentamientos de los 8.000 Haitianos que están cerca de la capital. No se ve que la situación este mejorando mucho después de 5 meses del terremoto. Todo va muy despacio y se piensa que se están enriqueciendo los más ricos y los pobres son más pobres. Lo bueno, dicen, que algunos Haitianos están trabajando en la construcción de las casas que se derrumbaron. Las casas de los más pudientes y que se les da un dinero. Conocimos a unos militares de Perú que estaban de misión en Haiti y nos contaron que tenían prohibido relacionarse con la población porque se habían dado muchos casos de abuso de mujeres Haitianas que, por un mísero dinero, mantenían relaciones con los militares. También las hermanas nos contaron que antes del terremoto había muchísima gente viviendo en la calle y ahora viven bajo unas supuestas tiendas de campaña y les suministran algo de alimento. El problema está en que ahora viven mejor que antes así que se hace muy difícil echarlos de ahí. Podría seguir contándoos más cosas pero creo que podéis imaginaros más o menos como está la situación. Deciros que si el ver las imágenes por la tele es impactante no podéis imaginar lo duro que es verlo con tus propios ojos. Miseria y más miseria sumida en un completo caos, dejado de la mano de quien saben quien. Parece mentira que habiendo tanta gente enriquecida y con poder se permita que, seres humanos, vivan en el umbral de la miseria. Nadie elige donde nacer. Sólo es el azar el que dictamina si vas a enfrentarte a la vida desde un punto de partida digno o si, por el contrario, vas a tener que luchar desde un nada porque no hay punto de partida. Pensemos positivamente y apostemos por un mundo mejor. BESOS

Raquel Rueda.

miércoles, 14 de julio de 2010

JORNADA EN PUERTO PRÍNCIPE, HAITÍ


A las cinco de la mañana empezaba nuestra jornada. Cafelito, cargar las cosas a la camioneta y a subirnos en la parte trasera. Fuimos a recoger a Manuel y Marcos, dos voluntarios españoles que están en casa de los salesianos. Nos pusimos en camino hasta la Descubierta, donde nos esperaban los otros voluntarios de Madreselva, Raquel, Cristina y Sandra. Al llegar todos nos dirigimos hacia la frontera con Haití. Son muchas las imágenes que hemos visto por televisión, pero nada es comparable a la imagen que tú te puedes hacer al ver este país que está entre los escombros de años de pobreza, y que por mucho que nos cueste creerlo, mucho le queda para salir de esos escombros.

Llegamos a la frontera y ya comenzaba el caos. Guardias armados, personas de inmigración y cientos de personas intentando vender cosas varias, cosas que nadie compra o cosas que han encontrado por el camino. Personas que venden hasta al mismísimo diablo para encontrar unas monedas que les saque de su probreza diaria. Niños que te siguen con la mirada, miran todo lo que llevas por si algo les cae. Cientos de puestos de cosas por vender.

Entregamos los pasaportes, se los llevan y todos les seguimos con
la mirada, nadie se fia del tipo que tiene nuestros pasaportes en la mano. Nos los entregan, nos acercamos hacia la puerta y nos dicen que no podemos pasar. Nos falta un papel dominicano. Minutos de tensión, de conversaciones, hasta que Sor Ángela se acerca al coche, saca una bolsa de pan y se la entrega. Sí. Compramos a los tipos de la frontera con una bolsa de pan.

Arrancamos y comenzamos nuestra jornada haitiana. Lo primero que nos choca es la carretera. La carretera principal del país y esta destrozada, sin asfaltar, es un camino de cabras. Por ahí tuvieron que entrar todos los camiones de ayuda humanitaria. Desde el primer momento te das cuenta de lo que te espera en el país.

Hasta llegar a la capital, Puerto Príncipe, nos encontramos distintos pueblos. Gente por la calle, caminando con la mirada perdida, gente en las guaguas como si fueran animales, no había ni aire para respirar. Personas andando por las cunetas de las carreteras. Puestos de comida, de ropa, de zapatos, de todo. En este país todo se vende. Nos ontaban las hermanas que venden lo que se encuentran o todo lo que les dan. Es su única forma de sacar dinero.

Antes de entrar en Puerto Príncipe ya empezamos a ver campa
mentos de refugiados. Campamentos llenos de tiendas de campaña, cientos, miles de tiendas rodeadas de suciedad y basura. Niños en la calle desnudos, duchándose con una taza de agua. Hombres sacando agua de los pozos, mujeres llevando ese agua con cubos hasta las cercanías de sus tiendas.

Llegamos a la ciudad. Una ciudad destrozada. Escombros por todos los sitios, pocos edificos quedan en pie, los que quedan parecen deshabitados. Tiendas de campaña en los parques, en las rotondas, la ciudad está llena de campamentos. Miles de personas por las calles, miles de puestos. Gente andando, en moto o en coche. Una ciudad abandonada pero llena de vida en la calle.

Pasamos por el palacio presidencia, destrozado. Los edificios siguen igual que hace unos meses. Poco se ha hecho en esta ciudad. Los escombros siguen donde estaban. Una ciudad a la que le queda mucho. Poca ayuda internacional vemos. Una gran besa de Naciones Unidad, pero pocos coches por la ciudad. Algún militar de Naciones Unidas, pero ningún policía. Una ciudad con pena.

Llegamos al colegio de las hermanas, en su día de la gratitud. Vimos las clases en tiendas de campaña y en el patio estabana todos celebrando la fiesta. A pesar de ver esa ciudad como está, aún pudimos ver sonrisas entre los niños. Nos tocaban y nos saludaban. Eramos la sensación, trece blancos entre cientos de negros.

Las hermanas han trabajado mucho por la población, para que todo siga y puedan seguir teniendo su vida.

Al salir de la ciudad todos saliamos impresionados. Puerto Príncipe nos ha sorprendido y nos ha tocado el corazón.

Unos meses después del terremoto, y al salir de país el polvo de la ciudad se había impregnado en nosotros. Salimos llenos de suciedad y de mal olor. Nosotros sólo estuvimos un día, imaginaos la gente que vive allí. Todavía hoy hay personas desaparecidas entre los escombros. Una ciudad que tienen que cambiar de sitio, tienen que buscar una zona del país para crear la capital. Tienen que sacar los escombros y empezar una nueva vida. No saben cuando.

Estamos en época de ciclones, gracias a Dios que todavía no han llegado. Qué será de esa gente que vive en tiendas de campaña, cuando el viento y la lluvia les haga una visita...

LUIS FERNÁNDEZ (10 de julio 2010)